El sector vitivinícola español enviará esta campaña 7,6 millones de hectolitros a la destilación
(entrega de vino para su quema) para la obtención de alcoholes para uso de boca de acuerdo con la actual regulación del mercado. Con esta medida, y el aumento de las exportaciones a granel en los últimos meses, los productores de vino esperan eliminar la mayor parte de los excedentes y mantener las cotizaciones en un mercado que sufre del mal de los excedentes.
Medios agrarios españoles, industriales del sector y de la Administración coinciden en señalar que el fenómeno de la destilación supone una importante salida para eliminar excedentes, pero estiman a su vez que los problemas de un sector con un mayor potencial productivo se deben solventar con un aumento de la demanda interna y las exportaciones.
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La normativa comunitaria contempla la posibilidad de enviar para la destilación esta campaña hasta un tope de 10,5 millones de hectolitros a un precio de 2,48 euros por unidad. Este año, debido a las malas condiciones climatológicas, se produjo un hundimiento de las producciones en el resto de los países comunitarios, y muy especialmente en Italia y Francia.
En el caso de España, también hubo un recorte sobre la cosecha esperada que se elevó, sin embargo, a unos 44,4 millones de hectolitros entre vinos y mostos, una cifra superior a la media nacional. La producción de vino de mesa sería de 26 millones de hectolitros, mientras los vinos con denominación de origen ascenderían a 12 millones de hectolitros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004