La presidenta regional, Esperanza Aguirre, culpa al turismo sanitario -supuestamente realizado por personas que viven fuera de España y que vienen a Madrid para ser atendidos en los hospitales públicos- de las listas de espera en la sanidad regional. Los datos, sin embargo, no le dan la razón. Según la Consejería de Sanidad, los hospitales públicos operaron a 295.932 personas en 2002. Sólo 252, un 0,08%, eran extranjeras no residentes en Madrid. Este porcentaje se eleva al 0,14% en las urgencias atendidas y baja al 0,076% en el resto de actos médicos (pruebas diagnósticas y consultas).
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Las declaraciones de Aguirre no casan con la realidad de la sanidad pública regional, según los datos del Gobierno que ella misma dirige. Aguirre separa a los pacientes de la sanidad pública en tres grupos: los residentes en la región (españoles y extranjeros que viven en Madrid y tienen tarjeta sanitaria), los españoles que vienen de otras comunidades y los extranjeros no residentes en la región (turistas sanitarios).
El primer grupo está constituido por las casi 5.500.000 personas que tienen tarjeta sanitaria. De ellas, 400.000 son inmigrantes, de las que 150.000, un 38%, tiene cartilla de la Seguridad Social por trabajar y cotizar. El resto, unos 250.000, se considera insolvente, aunque tiene garantizada la asistencia médica por el hecho de estar empadronados en Madrid. Aguirre sostuvo el pasado lunes que su promesa electoral de que ningún paciente tendría que esperar más de 30 días para ser intervenido sólo incluía a las personas del primer grupo.
La presidenta aseguró que "muchos extranjeros acuden a los hospitales madrileños porque les resulta más barato" ser atendidos aquí que en sus propios países. Pero los datos de Sanidad indican que en 2002 fueron intervenidas 295.932 personas en los 17 hospitales públicos de la región que realizan intervenciones quirúrgicas. Esta cifra supone que, aproximadamente, cada día laborable unas mil personas pasan por el quirófano. De ellas, sólo una (estadísticamente aún menos: 0,8 personas) es extranjera.
Sanidad, sin embargo, sostiene que las 252 intervenciones a extranjeros no residentes que tiene registradas como tales son muchas más en la realidad, ya que "muchos hospitales no registran la nacionalidad de sus pacientes". Por ello, Sanidad realizó el pasado lunes una proyección para 2003 en la que aumentó a 670 los extranjeros no residentes operados en los hospitales públicos. Esta cifra, sin embargo, sigue siendo muy baja, menos del 0,18%, en comparación con las cerca de 300.000 personas intervenidas cada año por la sanidad pública regional.
2,1 millones de urgencias
Las urgencias atendieron en 2002 unos 2,1 millones de casos, de los que 2.900 correspondieron a no residentes. Esta cifra supone un 0,14% del total de urgencias.
Sobre el resto de actos médicos -fundamentalmente consultas con el especialista y pruebas diagnósticas-, la sanidad pública regional atendió 8.473.417 casos en 2002. De ellos, 6.430 fueron de extranjeros no residentes: un 0,076% del total.
El portavoz del PP en la Asamblea, Antonio Beteta, extendió ayer la culpa de las listas de espera en la sanidad pública a los ciudadanos españoles que viven en otras comunidades y que acuden a Madrid para operarse porque en sus regiones no existen los equipos necesarios. Beteta acusó al presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, el socialista José Bono, de desviar pacientes a Madrid para ahorrarse el coste de su tratamiento y "engordar las listas de espera en Madrid". "El plan de choque contra las listas de espera lo vamos a pagar los madrileños con nuestros impuestos y, obviamente, [los beneficios de este plan] deben ir dirigidos a los madrileños", declaró Beteta. Y añadió: "Los que vienen de otras comunidades, si esas autonomías no lo pagan, obviamente no podrán incorporarse a estas circunstancias [espera máxima de 30 días]".
Un total de 16.846 personas procedentes de otras comunidades fueron ingresados en hospitales de la región en 2002, según Sanidad. Casi la mitad de ellos (7.248) procedía de Castilla-La Mancha. Estos enfermos permanecieron 164.129 días ingresados, lo que supone que cada día ocuparon unas 450 de las 13.360 camas existentes en los centros sanitarios de Madrid. Los españoles de otras autonomías ocuparon el 3,36% de las camas hospitalarias.
Pese a lo declarado por Beteta, el Gobierno regional sí ingresa dinero por atender a los pacientes de otras comunidades. Este dinero procede del fondo de cohesión interterritorial, que es la caja común financiada por el Estado y que sirve para compensar a las comunidades que atienden a enfermos de otras regiones. En 2001, este fondo de cohesión estuvo dotado con 68 millones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004