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Editorial:

Duelo sin nombre

El sumario abierto en su día en Turquía en relación al accidente del Yak-42 avala las dudas expresadas por algunos familiares respecto a la identificación de los restos de sus parientes. En una declaración incluida en el sumario, y firmada por los dos generales enviados para dirigir los trabajos previos a la repatriación, se dice que se desconocen los nombres de las personas a las que corresponden las bolsas que contienen los restos de 30 de las 62 víctimas. El escaso tiempo (un máximo de seis horas) transcurrido entre el momento en que los generales firman esa declaración y el despegue de los aviones que trasladaron los restos a España hace dudar del rigor con que se realizaron los análisis que permitieron superar las dificultades de identificación. En particular, la de 14 víctimas de las que se reconoce que carecían de cualquier signo externo que lo permitiera.

Defensa argumenta: 1) que el documento firmado por los generales no era de identificación, sino de "transferencia y custodia"; 2) que aunque se firmó a las 2.20 reflejaba el estado del proceso de identificación 12 horas antes. Sin entrar en polémica sobre estos puntos, sí cabe aclarar que el nombre del documento de referencia es Protocolo de examen de cadáveres, autopsia e identificación, mientras que aparece otro definido como certificado "de entrega y recepción". La explicación del ministerio sobre la diferencia horaria entre lo que refleja el escrito y lo que la nota considera real resulta confusa e insatisfactoria.

De lo que debe responder el ministro Trillo es de su afirmación en el Congreso de que la identificación se había realizado con todas las garantías y en presencia del fiscal turco. No es eso lo que se desprende del sumario, ya que a partir de la firma del documento antes citado son las autoridades españolas las que se hacen cargo de los restos, y en ningún momento ulterior hay control alguno del proceso de identificación, ni en Turquía ni en Madrid.

Acusa Defensa a este periódico de tratamiento "poco respetuoso con la memoria e intimidad de los afectados". Porque se trata de un asunto que afecta a la intimidad de las personas, este periódico ha demorado la publicación de la información hasta que todos los afectados estuvieran informados por la asociación que agrupa a las familias; las de 40 de las 62 víctimas anunciaron ayer que pedirán la realización de pruebas de ADN, lo que será posible gracias a la prudencia de las autoridades turcas, que tomaron muestras de los restos con este fin. Esa prudencia, elemental tratándose de un accidente aéreo, ha brillado por su ausencia en la gestión de Defensa tras el accidente. También le ha faltado sensibilidad para comprender que el duelo en nuestra cultura hace inseparable la asunción de la pérdida con la identificación del desaparecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004