Las familias de los 62 militares muertos en el accidente del Yak-42, el pasado 26 mayo en Trabzon (Turquía), afirman que el Ministerio de Defensa les negó la posibilidad de cotejar la identidad de sus parientes fallecidos mediante análisis de ADN porque no les dijo que existían muestras de los cadáveres. Ahora que se ha conocido que ese material genético está en Turquía, piden que se les facilite un avión para someterse a análisis comparativos y acusan a Defensa de "una ocultación de pruebas gravísima".
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004