Satisfacción por el deber cumplido de los que se van y entusiasmo por el proyecto de los recién llegados. Base España acogió ayer el relevo de la primera unidad del contingente español de la Brigada Plus Ultra III. Mandos y tropa dejaron claro que el debate político sobre la retirada de la misión no va a afectar a su trabajo, aunque también tienen planeada esa posibilidad. "Replegarse llevaría entre uno y dos meses", estimó el teniente coronel Pedro Vallejo, jefe del Elemento de Apoyo Logístico Nacional, que prepara la llegada del tercer grupo que se desplazará a Irak.
MÁS INFORMACIÓN
- La detención de un líder chií radical desata nuevas protestas
- Powell reconoce que presentó información "defectuosa" para justificar la guerra
- Intensos combates entre la coalición y miles de radicales chiíes ante la base española en Nayaf
- Parten a Irak 44 militares que integran el segundo contingente de apoyo logístico
"Las rotaciones están programadas para cuatro meses; ahora bien, si el presidente del Gobierno decide otra cosa, se cumplirá", declaró el riojano Vallejo poco antes de la ceremonia de transferencia de autoridad en la que tomó el relevo del teniente coronel Juan Montiel. Vallejo llegó a Diwaniya, situada a 180 kilómetros al sur de Bagdad, el miércoles al frente de 160 soldados de los 204 que forman parte de su unidad. "Otros 44 vuelan a Kuwait mañana y estarán aquí al día siguiente", añade este oficial, con experiencia en Kosovo, Afganistán y el propio Irak. Algunos miembros de su equipo han estado en hasta siete misiones.
El INSE, como se conoce en la jerga militar al Elemento de Apoyo Logístico, se ocupa del abastecimiento, mantenimiento, transporte y asistencia sanitaria de las tropas. De ahí que sean los primeros en llegar para preparar el terreno al resto de la unidad. En esta ocasión, con la ventaja añadida de que parte del grupo, en concreto todo el equipo médico, estuvo cuatro meses en Umm Qasr, en el sur de Irak.
"Se puede acortar la misión si así se nos pide", admitió Vallejo. Pero el repliegue no se logra en un abrir y cerrar de ojos. "Llevaría entre uno y dos meses", estimó, "podemos calcular que lo mismo que el despliegue". En su opinión, la Plus Ultra III, que asumirá el mando el próximo día 21, tendría capacidad para hacerlo por sí misma. "Como mucho, necesitaríamos la ayuda de la unidad de apoyo al despliegue", manifestó el oficial en referencia a la unidad de Ingenieros que los pasados agosto y septiembre ayudaron a acondicionar Base España, un antiguo campamento abandonado en 1991.
La posibilidad de dejar todo y salir corriendo no se plantea más que en casos extremos. "Lo mismo que entró debe salir", explicó Vallejo a los periodistas para dar idea de la magnitud del trabajo. Todo, menos la piscina que aún no han inaugurado. Y es que en estos siete meses, la Brigada ha convertido las ruinas del antiguo acuartelamiento de la 8ª División del Ejército de Sadam en un campamento bastante aceptable.
Trabajo ejemplar
Aun así, el general Fulgencio Coll, comandante jefe de la Plus Ultra II, niega que decepcione ver que el trabajo de ocho meses desaparece de un día para otro. "No, no, no. Nosotros vamos donde nos mandan y tratamos de hacerlo lo mejor posible", declaró Coll, quien desde las pasadas elecciones ha rechazado todas las solicitudes de entrevistas. El general aprovechó, no obstante, este primer relevo para felicitar a la unidad que se va -y cuyos primeros 60 efectivos regresaron a casa la semana pasada- por un trabajo que calificó de "ejemplar".
"Resulta gratificante ver que las cosas funcionan y, sobre todo, que la moral está altísima", dijo Coll tras la breve ceremonia de traspaso de poder. "Eso se traduce en un país que progresa, con esperanzas de democracia y del futuro que deseamos y que se merecen". El general mencionó como ejemplo de ese progreso la reactivación económica y se mostró convencido de que la situación de seguridad ha mejorado en todo Irak "salvo en el triángulo suní". "Claro, que, tras un régimen como el que han tenido, no se puede levantar el país en tres días", precisó antes de atribuir las quejas de la población "a la discrepancia entre sus deseos y lo que se ha hecho hasta ahora".
De lo realizado hacían balance ayer los que estaban a punto de partir. En concreto, el teniente coronel Pascual Ruiz Iribarne, jefe del Escalón Médico Avanzado. "Hemos atendido unos 3.000 casos", declaró. De ellos, calculaba que un 20% han sido civiles iraquíes, porque aunque su misión no era en principio de atención al público, "no te puedes negar a recibir a alguien que viene a tu puerta a pedir asistencia". A Ruiz Iribarne le ha llamado sobre todo la atención "la cantidad de gente quemada" que han visto. "La falta de abastecimiento eléctrico ha generalizado el uso de lámparas de queroseno y se producen muchos accidentes" caseros, explica.
Este oficial médico, como el resto de la unidad logística que queda en Diwaniya (145 personas), cuenta las horas que le quedan para subirse al autobús que mañana les llevará a Kuwait para coger el vuelo a España. "Son 11 horas de carretera, pero todo es poco con tal de llegar a casa", confía al despedirse.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004