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LA POSGUERRA DE IRAK

Powell reconoce que presentó información "defectuosa" para justificar la guerra

El secretario de Estado insinúa que el error no fue del Gobierno, sino de la CIA

Consciente de que pronunciaba el más claro reconocimiento público de los errores, el secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, aceptó ayer que la información con la que su país justificó la invasión de Irak era "defectuosa". Powell dijo que su exposición sobre los peligros biológicos, químicos y nucleares de Irak ante el Consejo de Seguridad en febrero de 2003 se basó en informaciones que ahora "parecen incorrectas". El jefe de la diplomacia estadounidense ha sugerido que la culpa no es de su Gobierno, sino de la CIA, por confiar en unas fuentes de dudosa solvencia.

Powell realizó las declaraciones a bordo del avión que realizaba el trayecto de vuelta a Washington desde Bruselas. Este reconocimiento es el más claro hasta la fecha realizado por un miembro del Gobierno estadounidense.El secretario de Estado admitió que el elemento clave de su exposición ante la ONU en febrero de 2003 fue la revelación de la supuesta existencia de laboratorios móviles para la fabricación de armamento químico y biológico.

Powell mostró entonces fotografías aéreas con vehículos, según dijo, "diseñados para moverlos con facilidad y evadir la detección de los inspectores". "Están preparados para producir la misma cantidad de veneno biológico que Irak reconoció haber producido en los años anteriores a la guerra del Golfo", aseguró. Proyectó gráficos con el supuesto diseño de los camiones y confirmó la seguridad de su Gobierno en la existencia de los vehículos porque la información provenía de "múltiples fuentes", entre ellas un ingeniero que supervisó la fabricación de los laboratorios y otro más "que ocupa una posición que le ha permitido conocer detalles del programa".

Los laboratorios móviles pasaron a la historia como el elemento más novedoso de una exposición en la que llegó a blandir un tubo de ensayo para convencer al Consejo sobre los peligros del armamento químico y biológico iraquí. No disuadió a los miembros que se oponían a la guerra, aunque aparentemente el Gobierno de Bush ya tenía decidida entonces la invasión de Irak, con o sin el apoyo de la ONU. La exposición de Powell se preparó más bien como un elemento de consumo doméstico.

Powell reconoce ahora que los laboratorios móviles eran "el elemento más dramático". Asegura que se basó en una información sólida proporcionada por el espionaje que "ahora no parece tan sólida". "Cuando preparaba aquella presentación se me dijo que la información era sólida. Pero no estoy en los servicios de inteligencia. Se me garantizó que era la mejor que teníamos. Me aseguré de que procedía de varias fuentes", pero ahora reconoce que "esas fuentes eran defectuosas".

En las últimas semanas se ha sabido que alguna de esas fuentes había sido catalogada como poco fiable por el espionaje de EE UU antes de la presentación de Powell. Otra fuente, un supuesto testigo del montaje de los camiones, nunca habló con nadie vinculado directamente a los servicios de inteligencia, que ni siquiera sabían su nombre o si existía realmente, como reveló no hace mucho Los Angeles Times. Otra de las supuestas fuentes era un pariente lejano de un miembro del Congreso Nacional Iraquí, conocido por su capacidad para proporcionar información tendenciosa. Powell tuvo al director de la CIA, George Tenet, sentado detrás de él durante su intervención en la ONU, como refuerzo de veracidad. Ahora el secretario de Estado parece culpar a la CIA de lo ocurrido: "Tenemos que analizar cómo hemos llegado a esto. Lo he discutido con la CIA".

Hace tres meses, el vicepresidente Dick Cheney asombró a todos al sostener con terquedad que los camiones eran "la prueba definitiva", a pesar de que Tenet había mostrado sus dudas sobre esa información ante una comisión del Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004