Algunos municipios de la Costa Brava con problemas de desprendimientos de rocas en sus calas han llegado a la conclusión de que la Dirección General de Costas, del Ministerio de Medio Ambiente, ni hace ni les deja hacer. A raíz de la alarma surgida por el accidente que causó dos víctimas en la cala del Senyor Ramon de Santa Cristina d'Aro el pasado verano, muchos consistorios han reclamado estudios geológicos y han encargado obras de consolidación que hasta el momento han chocado con las competencias estatales.
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Xavier Rangel, concejal de Medio Ambiente de Palafrugell, mantiene que la Dirección General de Costas actúa con una "lentitud desesperante". El propio Ayuntamiento, ante un desprendimiento en la Platja del Golfet de Calella, encargó un estudio geológico a la Universidad de Girona y tiene ya el presupuesto de las obras de reparación y consolidación. No obstante, todavía no ha recibido respuesta a la petición de autorización para ejecutarlas o a la posible firma de un convenio. "Ahora que tenemos el verano encima, nos informan de que señalizarán las zonas peligrosas, cosa que ya hicimos hace tiempo", lamenta Rangel. El consistorio de Palafrugell está decidido a mantener cerrada la cala si no le da tiempo a realizar las obras. "Nuestra prioridad es la seguridad. Asumiremos las críticas y las repercusiones sobre el turismo", asegura Rangel.
En Begur y Santa Cristina tienen asumido que la lentitud de la dirección de Costas no les permitirá actuar este verano. Los alcaldes de ambos municipios acatan la decisión de poner carteles de aviso de desprendimientos como un mal menor. Carles Arnau, alcalde de Begur, asegura que tienen un presupuesto de 100.000 euros para consolidar Illa Roja y Platja Fonda, que con una capacidad conjunta para unos 600 bañistas, no se cerrarán, pero no cree que el Ministerio de Medio Ambiente pueda ejecutar las obras antes del invierno próximo. El consistorio ya ha encargado los carteles, en los que constará en varios idiomas la advertencia Peligro de desprendimientos en toda la cala.
Ricard Herrero, alcalde de Santa Cristina d'Aro, está a favor de la campaña de Internet que reclama la reapertura de la cala del Senyor Ramon, en la que se produjo un fatal accidente con dos víctimas el pasado mes de agosto. "Creo que la playa podrá reabrirse con una buena señalización preventiva", asegura Herrero. El alcalde no cree que los carteles creen alarmismo. "También hay señales de aviso de desprendimientos en las carreteras y una bandera roja que advierte del peligro en el mar", argumenta.
También en Santa Cristina esperan que Costas se decida a actuar el año próximo, aunque señalan que no desean tratamientos agresivos con hormigón o grandes taludes. Coincide en la idea de preservar el encanto agreste de las calas la alcaldesa de Tossa, Pilar Mundet, quien apuesta por una "señalización discreta" y por separar prudentemente los chiringuitos de las paredes rocosas. El Port de la Selva tiene algunas de sus playas agrestes más concurridas protegidas con mallas. El alcalde, Genís Pinart, asegura que la idea de los carteles, que no le parece mal del todo, se ha impuesto "porque las administraciones quieren eludir responsabilidades". Pinart añade: "Es imposible evitar los desprendimientos en una costa como la nuestra".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2004