La consecuencia política del secuestro de las dos voluntarias italianas ha sido la unidad del Gobierno y la oposición. Ayer por la mañana, se celebró una reunión sin precedentes entre las dos fuerzas del poder político en la que se reafirmó la voluntad de salvar a las dos mujeres. La oposición ofreció su mayor disponibilidad para colaborar con el Gobierno, aunque volvió a mostrarse contraria ala guerra de Irak.
La unidad del país ha sido el concepto más repetido por todos los partidos políticos. En la reunión reinó el "clima constructivo", según Clemente Mastella, líder del democristiano Udeur. Silvio Berlusconi declaró ayer en el encuentro, que tuvo lugar en Palazzo Chigi, que se sentía "aterrado" por el secuestro de Simona Torretta y Simona Pari y extremadamente "preocupado por el aumento de la violencia en Irak". Berlusconi manifestó su incredulidad, ya que "el Corán prohíbe cualquier tipo de violencia sobre las mujeres: para el islam, la mujer es sagrada", afirmó.
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También el Papa, en la audiencia general del miércoles, en la que recordó a los niños asesinados en Beslán, hizo una petición por todos los secuestrados en Irak, y ha pedido que las dos jóvenes "sean tratadas con respeto y devueltas pronto y sanas al afecto de sus queridos".
Manifestaciones de apoyo
La población italiana se ha volcado en las manifestaciones de apoyo a las cooperantes y a sus familiares y amigos. Las ciudades de las secuestradas, Rimini y Roma, ya han organizado diversas muestras de apoyo. En el barrio Cinecittà de Roma, donde reside Simona Torretta, el comité de la paz del municipio puso un cartel en el que se leía "Basta la guerra. Basta el terror". El martes, tuvo lugar una multitudinaria manifestación ante el Palazzo Chigi. Ayer, la cita fue delante de la sede romana de la ONG Puente a Bagdad, donde se reunieron unas mil personas.
En Rimini, la ciudad de Simona Pari, se ha organizado para esta noche un cortejo de antorchas hasta la plaza principal, y el Ayuntamiento, la provincia y la región, han pedido que todos los habitantes de Rimini coloquen una vela en sus ventanas como signo de solidaridad con las familias de las trabajadoras humanitarias. Nápoles, Catania, Bolonia o Milano, entre otras muchas ciudades italianas, también han manifestado su indignación por el secuestro de estas dos voluntarias. El padre de Simona Pari lanzó ayer un mensaje a los secuestradores: "Escuchad lo que Simona os tiene que decir y entenderéis cúal es el trabajo que realiza en Irak y qué tipo de persona es".
Por otra parte, ayer, una página web mostró la foto del cadáver del reportero Enzo Baldoni, asesinado el pasado agosto en Irak tras ser secuestrado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004