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La cápsula 'Génesis' se estrella en el desierto de Utah al fallar el paracaídas

La misión, con un coste de 220 millones, traía material extraterrestre por primera vez desde 1976

La cápsula 'Génesis' se estrella en el desierto de Utah al fallar el paracaídas

Los pilotos de los dos helicópteros preparados ayer para pescar la cápsula que contiene muestras del viento solar de la misión Génesis no pudieron siquiera intentar la maniobra. La cápsula entró con la trayectoria correcta en la atmósfera pero el paracaídas que debía frenar su caída y permitir su recuperación en el aire no se abrió. El objeto, de 200 kilogramos de peso, se estrelló contra el suelo del desierto de Utah a las 18.04 (hora peninsular española) a una velocidad de 360 kilómetros por hora. La NASA inició ayer la arriesgada recuperación del material, que es muy posible que haya perdido su valor científico. La misión, de tres años, ha costado 220 millones de euros y traía por primera vez desde 1976 material extraterrestre.

Fueron muy pocos minutos, pero intensos. Con forma de platillo volante y color plateado, la cápsula, tras separarse de la nave espacial Génesis, cayó dando vueltas hasta estrellarse en el suelo. Los controladores de la misión apenas tuvieron tiempo, cuando la cápsula fue captada por primera vez por las cámaras preparadas al efecto, de comunicar a los helicópteros que el paracaídas no se había abierto. No había, por otra parte, nada que hacer sino esperar el impacto. Inmediatamente después, llegaron los helicópteros para evaluar los daños.

La primera impresión fue pesimista porque la cápsula está agrietada y también parece estarlo el contenedor con las muestras atrapadas en placas cerámicas, según manifestó Roy Haggard, director de las operaciones de vuelo. Haggard, que fue uno de los primeros que llegaron al lugar de la caída, aseguró que los helicópteros no habían corrido riesgos porque estaban lejos cuando "la cosa pasó por delante de nosotros".

Chris Jones, director de la misión Génesis, en la que trabaja desde 1997, comentó resignado: "Si se ha roto el contenedor, seguro que hay contaminación. Veremos en los próximos días o semanas cuanta ciencia podemos hacer con el material recuperado".

Riesgo de escape

Sin embargo, ayer la preocupación mayor era la seguridad. Los responsables de la NASA presentes en Utah aseguraron que la caída no había supuesto peligro para personas o instalaciones, porque se produjo en la zona desértica prevista, pero recordaron que la recuperación de la cápsula accidentada es una operación arriesgada. Existe el peligro de que estalle el mecanismo pirotécnico que no se disparó para abrir el paracaídas y también el riesgo de un escape de dióxido de azufre de la batería. Lo que ayer pasó estaba previsto en los planes de emergencia de la NASA por lo que se siguió el procedimiento previsto.

A las 21.00 (hora peninsular) se estaba iniciando la operación, con amplias medidas de seguridad.

Todavía no se había decidido si se intentaría abrir la cápsula para recuperar sólo el contenedor o si se trasladaría todo junto. Jones aseguró que el mecanismo que ha fallado es muy similar al que se ha usado con éxito para hacer llegar los robots Spirit y Opportunity a Marte y que se va a investigar la causa del fallo.

Estaba previsto que la recuperación ayer de la cápsula en el aire por uno de los dos helicópteros fuera el momento más espectacular de la misión, pero lo más importante era el contenido, los pocos microgramos de partículas del viento solar -átomos de elementos químicos- captadas durante 27 meses por los colectores planos desplegados en el punto Lagrange I, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol.

Es el primer material extraterrestre que llega a la Tierra desde más allá de la Luna, y el primero en casi 30 años tras la recuperación de rocas lunares en los años setenta por Estados Unidos y la Unión Soviética.

Tras la separación de la nave en la que viajó 32 millones de kilómetros, la cápsula entró en la atmósfera a las 17.55. Se fue calentando mientras caía y pudo ser vista como un rastro brillante, lo mismo que un meteorito, sobre parte de Estados Unidos. A los dos minutos y medio se tenía que haber abierto el paracaídas y 18 minutos más tarde debería haberse iniciado la maniobra de recuperación desde un helicóptero dotado de una pértiga con un gancho al final.

El impacto se produjo a las 18.04 y fue un final desastroso para una misión que duró tres años y ha costado 220 millones de euros. Sin embargo, como dijo el director del programa de exploración del sistema solar de de la NASA, no es lo peor que podría haber pasado: "Lo peor sería que la cápsula hubiera caído en un terreno más duro y se hubiera roto en mil pedazos", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004