A principios de año, el restaurador Paulino Giménez recibió un cuadro en mal estado atribuido al pintor barroco Mariano Salvador Maella. Giménez gestionó la venta "por poco dinero" y el comprador le pidió que lo restaurase. Giménez explicó ayer que al limpiarlo en su estudio de Málaga aparecieron "caras ocultas propias de Goya y coincidencias con otros cuadros". Cuando descubrió que la nube sobre la que está la virgen esconde un gato, pidió nuevos estudios.
El laboratorio de análisis para la restauración y las obras de arte de Madrid analizó la pintura y concluyó que "los pigmentos, los estucos y los aceites secantes son coherentes con la atribución a Goya", probablemente de 1871. El cuadro mide 1,7 por 1,13 metros y muestra a una virgen "muy angelical y con los brazos abiertos", según Giménez. El cuadro fue depositado ayer en un banco. El vendedor llamó a Giménez indignado por no haberle advertido de la autoría de Goya antes de la venta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004