El debate electoral de la pasada madrugada entre el presidente, George W. Bush, y el candidato demócrata, John Kerry, tuvo una puesta en escena completamente distinta al del primer cara a cara entre los dos aspirante a la Casa Blanca, más espontánea y con la frescura de las preguntas que hace la gente de a pie.
Esta vez fue un grupo de 140 de electores los que plantearon las preguntas a los dos candidatos, que a su vez habían sido preseleccionadas por el moderador, el prestigioso presentador del informativo matinal de la cadena de televisión ABC, Charles Gibson.
"Esta vez, el formato, va a ser diferente", explicó el moderador Charles Gibson dirigiéndose en su introducción a los millones de espectadores que iban a seguir el evento a través de la pequeña pantalla. La idea era crear una especie de "pleno de ayuntamiento", uno de los vestigios de la democracia estadounidense, en el que los residentes de Misuri seleccionados por Gallup podrían hacer preguntas a los dos candidatos sobre sus inquietudes, para así poder decidir su voto el próximo 2 de noviembre. Este modelo de debate ya se utilizó en las tres últimas elecciones.
"Yo he elegido las preguntas y el orden", explicó el presentador a los espectadores
Las reglas para este tipo de debates establecen claramente que debe haber un reparto igualitario de la tendencia política de los miembros del público, incluidos los indecisos, que iban a realizar las preguntas durante la hora y media de duración de la discusión. El moderador del debate dijo en este sentido que ninguno de los asistentes se había comprometido en esta elecciones formalmente con ninguno de los dos candidatos.
Cada uno de esos individuos seleccionados por Gallup entregaron dos preguntas al moderador, una dirigida al presidente y otra al senador demócrata. "Yo he elegido las cuestiones que se van a preguntar y el orden. Nadie, salvo yo, ha visto la distribución final que se ha hecho de las preguntas", explicó.
Charles Gibson se pasó la mañana previa al debate reunido con los miembros de la audiencia en un hotel de la ciudad de San Luis, para preparar la puesta en escena de la noche. Ningún ciudadano sabía de antemano que iba a tener el derecho o el privilegio de participar en la discusión.
El candidato disponía de dos minutos para contestar y noventa segundos para rebatir. El moderador se reservó además la posibilidad de poder hacer preguntas para ampliar la discusión, limitando el tiempo de respuesta de los candidatos a 30 segundos cada uno. Las luces de tres colores puestas en el suelo indicaban el tiempo que restaba: verde, 30 segundos; amarillo, 15 segundos; rojo, cinco: y rojo intermitente, tiempo agotado. Bush y Kerry respetaron los tiempos.
El debate, que duró una hora y media, tuvo lugar en un escenario instalado en la Universidad de Washington, en San Luis.
El decorado era distinto al del primer encuentro, para permitir a los oradores moverse -micrófono en mano- por la escena con libertad y acercarse espontáneamente lo más posible al público, para dirigirse directamente a los individuos que le hacían las preguntas, en su mayoría de raza blanca. En el enfrentamiento precedente, los aspirantes actuaban rígidos detrás de los atriles de madera. En éste podían permanecer sentados mientras el otro candidato respondía de pie a las cuestiones del público.
Y con las reglas claras para no favorecer a ningún de los dos aspirantes a la Casa Blanca, los micrófonos empezaron a circular por la sala cada vez que el periodista decía el nombre de la persona que iba a plantear una pregunta. El temario de discusión era abierto, la segunda gran diferencia con respecto al primer debate, que se limitó a la política exterior. En el segundo cara a cara, dos tercios de la discusión, unos 54 minutos, se dedicaron a asuntos de política interna como la economía, la salud, la educación, los derechos civiles, el aborto o el medio ambiente, que los candidatos entremezclaron con libertad entre sus respuestas.
DIARIO DE CAMPAÑA
- BUSH SE FELICITA POR LAS ELECCIONES EN AFGANISTÁN. En plena campaña electoral, el presidente George W. Bush calificó de "algo maravilloso" la celebración de elecciones en Afganistán y aseguró que no hubiera sido posible sin la intervención militar de Estados Unidos en ese país tras el 11 de septiembre. Bush destacó que las mujeres pudieron acudir a las urnas a emitir su voto, después de que este derecho, entre otros, se les hubiera negado durante años.
- ENHORABUENA AL AUSTRALIANO HOWARD. El presidente de EE UU felicitó por teléfono a John Howard, que ganó las elecciones en Australia e iniciará su cuarto mandato consecutivo. Este país figura entre los que han enviado tropas a Irak -900 soldados-, por lo que el otro aspirante, Mark Latham, del Partido Laborista, había prometido su retirada si ganaba las elecciones. El Departamento de Estado norteamericano emitió además un comunicado en el que decía que espera que se consoliden aún más los estrechos vínculos entre las dos naciones.
- BUSH VE LA VIDA COLOR DE ROSA, SEGÚN KERRY. Los periodistas que cubren la campaña electoral recibieron el viernes unas gafas rosas de papel que les regaló el equipo electoral demócrata. Es una broma sobre la propensión que, según Kerry, tiene Bush a "ver la vida de color rosa". La nota de prensa adjunta dice: "Llevar las gafas durante un periodo prolongado puede dañar sus posibilidades de reelección".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004