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Las milicias del clérigo radical Al Sáder pactan entregar sus armas al Gobierno iraquí

Bagdad excarcelará a los seguidores del líder chií y EE UU pondrá fin a los bombardeos

Las milicias que dirige el clérigo extremista chií Múqtada al Sáder llegaron ayer a un acuerdo con el Gobierno interino iraquí para deponer las armas a partir de mañana. El pacto prevé la entrega de la armas a cambio del compromiso del Gobierno de Bagdad de liberar a todos los detenidos partidarios de Al Sáder y el cese de operaciones militares y los bombardeos de EE UU. No quedó claro si la milicia entregará las armas en todo el país o sólo en el barrio bagdadí de Ciudad Sáder, donde en las últimas semanas se han registrado violentos enfrentamientos entre las fuerzas de EE UU y las milicias.

El desarme del Ejército del Mahdi, nombre de las milicias que dirige el clérigo radical Múqtada al Sáder, significará, si se confirma, un paso de gigante en la estabilización de Irak ante las próximas elecciones previstas para finales de enero. El Ejército del Mahdi protagonizó dos levantamientos, en abril y en agosto, contra las fuerzas de ocupación norteamericanas en la ciudad santa de Nayaf.

Karim al Bajati, que negoció el acuerdo en nombre de los habitantes de la barriada de Ciudad Sáder, aseguró que las fuerzas estadounidenses habían prometido parar con efecto inmediato el bombardeo del barrio. "Hemos acordado comenzar el desarme a partir del lunes. El movimiento de Al Sáder entregará las armas a la policía iraquí", afirmó. Los puntos de recogidas de las armas serán fijados en los próximos días. Al Bajati precisó que el embajador de EE UU en Bagdad, John Negroponte, y un coronel del Ejército norteamericano habían estado presentes cuando llegó al acuerdo con el Gobierno interino iraquí. Al Bajati insistió en que "quien rompa este acuerdo será declarado fuera de la ley y de la religión".

Una fuente gubernamental confirmó el pacto. "Todo está arreglado. El movimiento de Al Sáder entregará sus armas", declaró sin dar más detalles. Se da por hecho, sin embargo, que los milicianos serán compensados económicamente por la entrega de estas armas. Negociaciones similares que se abrieron con los responsables de Ciudad Sáder y con los insurgentes de Faluya, donde de momento no parecen haberse obtenido resultados.

El primer ministro interino, Iyad Alaui, ha prometido amnistiar a los insurgentes que entreguen sus armas. Pese a ello, los bombardeos norteamericanos han continuado sobre Faluya, una ciudad situada a unos 60 kilómetros del oeste de Bagdad, que está fuera del control del Ejército de EE UU desde el pasado abril y donde Washington sospecha que se oculta Abu Musab al Zarqaui, líder del grupo Monoteísmo y Guerra Santa y a quien vincula con la red terrorista Al Qaeda. El grupo de Zarqaui se atribuyó ayer a través de una página web el brutal atentado del miércoles en el que murieron 20 reclutas de la Guardia Nacional en la localidad de Ana, a 260 kilómetros al sur de Bagdad.

En el norte, un camionero turco fue secuestrado según informó la policía de Tikrit. También al norte de Bagdad, un avión espía estadounidense no tripulado cayó derribado por disparos de los insurgentes, según la televisión Al Yasira. El Ejército estadounidense no confirmó la noticia.

Por otra parte, el Gobierno interino iraquí ha decidido paralizar la realización de un censo para las elecciones de enero debido a la violencia. Los votantes sólo tendrán que mostrar su cartilla de racionamiento para votar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004