Los catedráticos de la Universidad de Granada Rafael López Guzmán e Ignacio Henares Cuéllar acaban de publicar Andalucía: Cultura y Diversidad en la Editorial Lunwerg. Los dos especialistas son autores de muy diversas publicaciones. López Guzmán es correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Henares Cuéllar es presidente del Comité Español de Historia del Arte y ha sido miembro de la Comisión Técnica del Patronato de la Alhambra y de la Comisión Andaluza de Bienes Inmuebles.
La edición publicada por los historiadores, en formato de lujo, se presenta en castellano y lengua inglesa y confiere un gran protagonismo a la fotografía. En palabras de sus autores: "El libro ofrece un acercamiento a nuestra cultura a través de una lectura amena, su carácter es internacional, esta edición en particular es bilingüe pero van a aparecer otras en francés y en ruso". El libro, que se inicia desde el espacio cultural andaluz entre la prehistoria y el medievo, va evolucionando cronológicamente hasta llegar a la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Al-Ándalus, la Andalucía medieval cristiana, el R enacimiento, el Barroco, la Ilustración y el arte del XIX ocupan sendos apartados.
"Si cogemos cualquier libro de historia del arte a nivel mundial en cada uno de los periodos históricos siempre encontramos una obra andaluza", defienden los dos catedráticos. Para López Guzmán, la cultura andaluza es una de las más brillantes de Europa, "sólo comparable en algunos momentos a Grecia o Italia". Esta importancia en la construcción cultural del continente se debe, en opinión de los autores, al número elevado de pueblos y culturas que han pasado por el solar andaluz ya que "cada uno de ellos ha ido dejando posos importantes que sumados cualitativamente suponen la evolución histórico-artística y la realidad patrimonial actual".
La luz de la comunidad
Al ser preguntados por la edificación más importante que se conserva en la geografía andaluza, los dos investigadores se deciden por "la luz de Andalucía, que otorga una personalidad única a cada monumento". El clima, el carácter de sus gentes, su lugar en la geografía, resultan factores definitivos en la configuración cultural de una comunidad y, por tanto, de sus manifestaciones artísticas. "El carácter mediterráneo, el paso hacia el Atlántico, el canal interior que es el río Guadalquivir y el sistema bético, como grandes elementos geográficos, han sido fundamentales para el desarrollo de los pueblos aquí asentados", afirma López Guzmán.
Los autores recuerdan que durante la Edad Media el territorio fue compartido por visigodos y bizantinos y, no obstante, habría que esperar hasta la llegada del islam para que se desarrollara uno de los más importantes monumentos de esta tierra. El Califato de Córdoba dictó las normas estéticas a casi la totalidad de la península Ibérica. Más adelante, Andalucía se convirtió en lugar de experimentación: gótico y mudéjar sirvieron para dotar de iglesias y palacios a la Baja Andalucía. Y, en Granada, La Alhambra. Con la Edad Moderna el Renacimiento hará germinar una primavera italianizante. El Barroco andaluz, en un periodo de aparente recesión económica, mantuvo el nivel cultural, lo transformó, popularizó y adaptó al ritual religioso.
Para los autores, "el objetivo de este libro es contribuir a la clarificación y al conocimiento de esta cultura, que conserva, a pesar de los avatares, un patrimonio extraordinariamente amplio, e increíblemente diverso, siendo su realidad única en el Occidente europeo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005