Las familias del Carmel de Barcelona no son las únicas que esperan en hoteles el regreso a sus casas. Las 300 personas del Turó de la Peira que tuvieron que abandonar sus viviendas precipitadamente porque amenazaban ruina llevan ya casi un mes fuera de casa.
Del total de 98 familias afectadas, 46 debían entrar hoy mismo en los pisos puente en los que vivirán al menos dos años, mientras se levantan nuevos edificios. Pero la entrega de llaves se retrasa hasta mañana, informó ayer el gerente de la empresa municipal Regesa, Ferran Julian, aunque hay vecinos a los que todavía no se ha comunicado dónde tendrán los pisos puente. La demora se debe, explicó Julian, a los "trabajos de limpieza" de los pisos, ubicados en el mismo Turó y en el barrio del Verdum.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005