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Pinazo entra en la modernidad al pintar la realidad

Mapfre expone obras inéditas del artista

La Fundación Cultural Mapfre Vida, de Madrid (avenida del General Perón, 40), inaugura esta tarde la exposición Ignacio Pinazo (1849-1916). Los inicios de la pintura moderna, formada por un centenar de obras, entre lienzos, dibujos y pequeñas tablas -con una treintena de piezas no vistas-, que demuestran su participación en la modernidad en el cambio de siglo. "Su obra es moderna porque quiere pintar directamente la realidad y perder la visión académica", declaró ayer Pablo Jiménez, director de la fundación.

La exposición del pintor valenciano -ausente de las galerías de Madrid desde hace 25 años- incluye su trayectoria artística a través de los géneros del retrato, la pintura decorativa y el desnudo, que se distribuyen en las salas con intención cronológica. "Es un Pinazo nuevo", afirma el comisario de la muestra, Javier Pérez Rojas, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, coautor con José Luis Alcaide de la catalogación del fondo de obras depositado en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). Del IVAM proceden algunas de las obras expuestas, además de otros préstamos del Museo del Prado, la Casa Museo Pinazo, de Godella (Valencia), el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, Museo de Bellas Artes y colecciones particulares.

De una generación anterior a Sorolla, estudia pintura en la Academia de San Carlos de Valencia. En 1873 viaja a Italia, conoce a Fortuny, y tres años después permanece becado durante cinco años en la Academia de España en Roma, donde realiza los obligados cuadros de historia (como Las hijas del Cid, en la exposición), dibujos y paisajes. Durante la epidemia de cólera de 1885 se refugia con su familia en la casa de los Jaumandreu en Betera, donde pinta la serie de Las cuatro estaciones, formada por cuatro retratos, de los que figuran tres en el montaje.

El retrato y el autorretrato (un conjunto de nueve óleos) dominan la muestra, junto con las decoraciones, como la pared con cuatro grandes paneles para la cervecería El León de Oro, y el entorno familiar. El comisario opina que Sorolla no se entiende sin la obra de Pinazo, que compara a Renoir y Degas, dentro de la cultura del naturalismo que se sitúa al borde de la abstracción, por su "estética del inacabado". Admirador de Velázquez y El Greco, su pintura conecta con la tradición goyesca.

El catálogo incluye artículos de Pérez Rojas y Alcaide sobre diversos aspectos del pintor, e incluye el discurso De la ignorancia en el arte, al ser nombrado académico en 1896.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005