El goleador del Real Madrid, Ronaldo Nazario, regresó ayer por la mañana de Brasil. Por la tarde, se sometió a una hora de gimnasia mientras el club mantenía conversaciones con Celades y César para anunciarles que no les renovaría los contratos, que vencen el próximo junio. A diferencia de Solari, también fichado por el club de Chamartín en 2000, y renovado el lunes, el portero César y el centrocampista Celades quedan a partir de ahora libres para negociar su futuro con otros clubes.
"Se machacó", explicaba la página de Internet oficial del Madrid, en una información que desplegó fotografías de Ronaldo con gesto sufriente, sudoroso, bajo los rigores del ejercicio físico. En otra foto, en el mismo medio, el jugador aparecía acicalado, con americana y camiseta, levantando los pulgares junto a una declaración: "Todo está solucionado, ahora, a trabajar duro".
Hacia las 17.00 horas el Madrid informó que Ronaldo se puso a las órdenes de Antonio Mello y Marcos Teixeira. Los ayudantes del técnico Vanderlei Luxemburgo lo orientaron mientras hacía carrera continua, abdominales, saltos y otros ejercicios físicos para recuperarse del vuelo transoceánico y de los días que pasó inactivo en Rio, a donde viajó el pasado jueves alegando la necesidad de atender problemas familiares urgentes. Ayer Ronaldo comentó en Internet su viaje: "Ha sido un fin de semana raro, pero todo se ha solucionado (...). Ha sido un susto (...). Estoy listo para ponerme a disposición de Luxemburgo".
Sobre la renovación del contrato de Solari con el Madrid hasta junio de 2009, el brasileño comentó: "Es algo que me produce mucha alegría. Espero que César, Celades, Figo, y no sé si me dejo a alguien... Quiero que renueven todos".
Poco después de estas declaraciones, la misma página de Internet anunció que las esperanzas de Ronaldo caían en saco roto. "El Real Madrid", decía la declaración oficial; "no ha llegado a un acuerdo de renovación con César y Celades para que ambos jugadores continúen en el club a partir del próximo 30 de junio".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005