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La izquierda se moviliza contra el intento del Gobierno francés de modificar la semana laboral de 35 horas

La oposición de izquierdas lanzó ayer un abierto reto al Gobierno conservador de Jean-Pierre Raffarin que intenta abrir una importante brecha en la ley que establece la jornada de trabajo en 35 horas semanales, uno de los hitos sociales del último Ejecutivo socialista francés, obra de la que fuera ministra de Trabajo Martine Aubry.

Cuatro diputados de la UMP, el partido chiraquista, presentaron ayer en la Asamblea nacional una proposición de ley que, con el argumento de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores, pretende "flexibilizar" la aplicación de las 35 horas.

El proyecto conservador no cambia la semana "legal" de 35 horas, pero permite extenderla hasta 48 horas, siempre "de forma voluntaria", a través de un acuerdo del trabajador con la empresa.

La confrontación no sólo tiene lugar en la cámara legislativa, en la que ayer se pudieron oír todo tipo de descalificaciones, sino que se jugará también en la calle. Los sindicatos han convocado para el próximo sábado una movilización general en las principales ciudades del país en contra del proyecto del Gobierno y en defensa del poder adquisitivo de los salarios. "Se trata de un ataque ideológico en toda regla", dijo la propia Martine Aubry, para quien la implantación de las 35 horas se tradujo en un "descenso del paro, un mejor funcionamiento de las empresas y una mejora sustancial de la calidad de vida de los franceses".

Según Aubry, el Ejecutivo ha intoxicado a la opinión pública con "cifras astronómicas y mentiras" sobre los daños causados a la economía francesa por la jornada de 35 horas.

El Gobierno se limita a insistir en que sólo pretende que los asalariados puedan "trabajar más para ganar más" y presenta la reforma como otra "flexibilización" más de las muchas que ha tenido la ley original del Gobierno de Lionel Jospin.

De hecho, en diciembre, Raffarin ya dio el primer paso firmando un decreto que elevaba de 180 a 220 el contingente legal anual de horas suplementarias en las empresas. En un primer momento, este tope máximo de horas se fijó en 130. El sistema se ha ido complicando a medida que las empresas han exigido que se adaptara a sus necesidades.

La proposición de ley permitiría ahora cobrar los días de recuperación, tranformándolos así en jornadas laborales y también utilizar la llamada "cuenta ahorro tiempo".

Según Aubry, la reforma "vacía de su contenido la duración legal del tiempo de trabajo", dado que se podrán trabajar horas suplementarias sin el aumento salarial correspondiente. Los sindicatos, por su parte, califican de mentira la aseveración del Gobierno de que los trabajadores podrán trabajar más para ganar más. "Nada en la ley dice que un asalariado podrá rechazar horas suplementarias o hacerlas, si lo desea", indicó Francois Chereque de la CFDT.

La reforma de las 35 horas semanales es una de las demandas más repetidas por la patronal francesa Medef y, desde los sindicatos, se ha insistido desde el primer momento en que la reforma es un regalo a los empresarios. Sin embargo, las encuestas indican que un 70% de los franceses no desean que se modifique la semana de 35 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005