Fiat y General Motors (GM) ultimaban anoche los términos de su divorcio. Ambas empresas se concedieron un plazo que expiraba a medianoche, hora neoyorquina (6.00 de la mañana en España), para pactar qué suma debía pagar GM a cambio de quedar libre de su compromiso con Fiat Auto.
La sociedad de Detroit reunió a su consejo de administración para estudiar una oferta final que, según fuentes de Fiat, sería de entre 1.500 y 2.000 millones de euros. De no alcanzarse un acuerdo en el plazo previsto, el asunto pasaría a los tribunales.
GM consideraba la posibilidad de ofrecer una indemnización de 1.500 millones, pagadera a plazos durante los próximos 18 meses, acompañada de fuertes descuentos en los motores y cajas de cambios que Fiat adquiriera en el futuro a Powertrain, una sociedad creada por GM y Fiat cuando parecían tener un futuro en común.
El divorcio iba a resultar carísimo a GM, fuera por la vía amistosa o por la vía judicial. Más barato, en cualquier caso, que cumplir el contrato firmado en 2000 y quedarse con Fiat Auto, la división de vehículos de turismo de Fiat, que en opinión de los analistas estadounidenses está condenada a una reestructuración drástica para reducir la capacidad de producción o, en el peor de los casos, al cierre.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005