En la segunda sesión del juicio oral que se celebra en la Audiencia Nacional, José María Amu-sátegui, ex copresidente de Santander Central Hispano (SCH), y Ángel Corcóstegui, ex consejero delegado de la entidad, negaron ayer al fiscal que los pagos por jubilaciones que recibieron del banco se abonasen para precipitar su salida de la entidad.
De esta manera concluyeron las declaraciones de los acusados, tras la declaración el pasado lunes de Emilio Botín, presidente del SCH. Amusátegui y Corcós-tegui se negaron, al igual que Botín, a responder al interrogatorio de la acusación particular que representa al ex consejero de Banesto, Rafael Pérez Escolar, condenado por su gestión en el banco, y al accionista Juan Francisco Franco Otegui. Amusátegui argumentó que no respondía porque "no quería contribuir a la confusión".
Con tono dicharachero, Amu-sátegui indicó que los 43,7 millones de euros que percibió de bono en agosto de 2001 -su salida estaba prevista en la junta de febrero de 2002- se justificaban por la marcha exitosa de la fusión. "Si la fusión no hubiera sido un éxito, no habría cobrado", dijo y añadió: "Nadie me impuso nada, quise retirarme porque la fusión ya estaba en marcha y yo tenía el deseo de jubilarme a los 70 años".
Además, indicó que durante las negociaciones de fusión de las dos entidades (Central Hispano y Santander) celebradas en diciembre de 1998 no se habló de las condiciones económicas de jubilación, ya que "no era elegante mezclar un tema con otro".
Fatiga de Corcóstegui
El ex consejero delegado del SCH, Ángel Corcóstegui, indicó que no fue "invitado a marcharse en febrero de 2002" y que su salida obedeció únicamente a que "estaba agotado y no tenía fuerzas para continuar". Añadió: "Es más, el presidente me dijo que lo meditase y tomase unas semanas de vacaciones. No quiero pecar de falsa modestia, pero Botín en ningún momento quiso que me fuera del banco".
Corcóstegui explicó también que los 107 millones de euros que percibió por jubilación respondían "a toda una vida de trabajo". Pero esta cantidad resultó después de que el Comité de Retribuciones del banco hiciera una quita del 42% sobre la cantidad original de 175 millones de euros. "Nunca discutí esta rebaja que además se me obligó a cobrar de una sola vez con lo que el 50% fue a Hacienda. Lo que más me molestó fue la cláusula en la que se me prohibía trabajar en banca durante 10 años", indicó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005