Los inmigrantes constituyen ya el 25% de los trabajadores en el sector de la construcción en Navarra, y en su inmensa mayoría no denuncian los riesgos laborales a que se ven expuestos por la convicción de que si exigen más seguridad perderán sus empleos, según un informe del Instituto Navarro de Salud Laboral (INSL), dependiente del Gobierno foral, y del sindicato UGT. Técnicos del INSL y de UGT visitaron doscientas empresas de construcción (un 10% del total), con 3.500 trabajadores en conjunto, repartidas por Pamplona, Tudela, Tafalla, Estella, Sangüesa y Baztán. Aunque más del 70% cumplían con los requisitos de la ley de prevención de riesgos laborales, un 20% de las obras vulneraba las normas y en un porcentaje similar se localizaron inmigrantes sin papeles trabajando en condiciones "infrahumanas", según el secretario general de la Construcción de UGT de Navarra, Patxi Sanjuán.
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El estudio, presentado en Pamplona por Sanjuán y el director del INSL, Nicolás Iribas, indica que la gran mayoría de los inmigrantes regularizados que trabajan en la construcción, el sector con mayor número de víctimas laborales mortales, no denuncian las vulneraciones de la ley que ponen en riesgo sus vidas debido a su percepción de que si lo hacen serán despedidos. "La precariedad del sector es absoluta, el 100% de los últimos contratos está siendo eventual; la movilidad y la rotación de los trabajadores es inmensa", señala Sanjuán. Las subcontratas aparecen y desaparecen de los tajos y, además, el inmigrante está acostumbrado a la falta de medidas de seguridad en el trabajo en el país del que procede.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005