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Arantxa Guereño muestra en San Sebastián su universo creativo de paisajes sobre papel

Arantxa Guereño (San Sebastián, 1955) no aspira a plantear discursos sociales o políticos con sus creaciones artísticas. Pero tampoco entiende el arte como mera estética. "Yo trato de crear un mundo de sensaciones, de sugerencias, de sentimientos", explica. "Está claro que mi trabajo no tiene un discurso narrativo". Lo dice en la Galería Arteko de San Sebastián (Secundino Esnaola, 3), donde presenta Los trazos de la canción, una exposición que reúne 29 paisajes sobre papel, realizados con lápices, tintas chinas, pasteles al óleo y gouache.

La artista, licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Deusto y Diplomada en Arte Contemporáneo, no se prodiga en exposiciones. De hecho, la de Arteko es su segunda exhibición individual, convertida en una especie de botón de muestra de sus últimos tres años de trabajo.

"Tengo un ritmo lento, porque mi obra es muy de detalles, de matices", asegura. "No me inspiro en nada, pero al final mis obras siempre resultan ser evocaciones de paisajes".

Las piezas que presenta en Arteko, construidas a partir de caligrafías y sugerencias de formas en color pastel, son recreaciones abstractas de la naturaleza. O como resumió una visitante "un trabajo de chinos" que Guereño realiza lo mismo sobre estraza que sobre papel artesanal o japonés.

La artista no quiso limitarse a colgar sus obras de las paredes de la sala. Decidió dar un sentido unitario a la muestra, guiar al espectador a través de un hilo conductor. Y lo ha hecho a partir de la literatura. "Había leído El trazo de la canción, de Bruce Chatwin, y me pareció muy evocadora y sugerente la idea que plantea", explica. "Para un aborigen australiano, su país es como una inmensa partitura musical: allí donde pisa puede cantar canciones inmemoriales que hacen surgir el paisaje. Sus antepasados hicieron camino envolviendo la tierra en una malla de música". Guereño funde así, a partir de esta metáfora, literatura, música y artes plásticas. También en los títulos de sus piezas que lo mismo se llaman Adagio del mediodía que Angostura. "Son disciplinas que están completamente relacionadas. (...) La música y la pintura permiten un reencuentro con un mundo en creación, un mundo visto por primera vez y que vuelve a adquirir una dimensión misteriosa y mágica", apunta.

Cristina de la Fuente, responsable de Arteko, llevaba tiempo dando vueltas a la idea de presentar a Guereño en su sala y dar a conocer al público "sus dibujos, que muestran un gusto por el detalle" y recuerdan que "el papel nos sitúa ante un territorio inexplorado abierto a múltiples recorridos y encuentros". La inauguró por fin el 28 de enero y la mantendrá abierta hasta el próximo 12 de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005