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El periodista Kovach defiende la verificación y la transparencia como armas del oficio

El presidente del Comité de Periodistas Comprometidos inaugura el máster UAM / EL PAÍS

Los periodistas deben actuar como "árbitros" de la actualidad y ser capaces de distinguir la información verificada de la mera propaganda. Éste es el mensaje que ayer lanzó el estadounidense Bill Kovach, presidente del Comité de Periodistas Comprometidos, a los alumnos de la 19ª promoción del máster que imparten conjuntamente la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y EL PAÍS. Kovach animó a los futuros periodistas a abordar el oficio sin sesgos comerciales o políticos y reivindicó la "calidad" y la "transparencia" a la hora de afrontar su trabajo.

Bill Kovach abrió oficialmente el curso 2005 del máster de Periodismo UAM / EL PAÍS con una apasionada conferencia en la que defendió "la búsqueda de la información veraz" como mecanismo necesario para establecer una relación de "transparencia" con el público. "La tarea del periodista", dijo, "consiste en decir lo que sabemos y lo que no sabemos y contar quiénes son nuestras fuentes, para que los ciudadanos puedan formar su juicio". Paralelamente, pidió a los periodistas "apertura de mente" para no dar nada por sentado y someter cualquier tipo de presunción a un ineludible proceso de verificación.

Kovach fue presentado por el consejero delegado del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, como "un gran luchador por la libertad de expresión y de los derechos humanos en general". Con 43 años de ejercicio profesional a sus espaldas -18 en el New York Times, dos de ellos como responsable de su influyente oficina en Washington- y dos premios Pulitzer es autor del libro Los elementos del periodismo, en el que examina las complicaciones de la información cuando las necesidades del mercado se imponen a las normas deontológicas.

Kovach explicó que una de las razones por las que se creó el Comité de Periodistas Comprometidos fue la frustración que le produjo comprobar que los consorcios de comunicación estadounidenses invertían menos dinero en formar a los periodistas que cualquier otro grupo industrial. Pero también tuvo palabras de autocrítica: "Uno de los principales problemas es que actuamos de forma rutinaria, sin verificar muchas veces la información". Para evitar esta tentación aconsejó a los profesionales poner en práctica una serie de valores y no ejercer de "cancerberos" sino de "árbitros", ya que el público no tiene capacidad para saber si una información es valiosa o no, está verificada o no, o es mera propaganda.

En su opinión, es necesario impulsar un nuevo periodismo al hilo de los cambios tecnológicos, en especial por el avance de Internet, en el que se asegure que los productores y los receptores de la información ofrecen una visión del mundo desde la calidad y la integridad. Para Kovach, el periodista debe ser exclusivamente un "testigo" y su trabajo debe estar orientado a "describir" los actos de quienes dirigen la vida pública. No obstante, advirtió de que ser periodista requiere "mucho carácter" en contraposición a los "panfletarios dispuestos a vender su periodismo al mejor postor".

Así, puso de relieve cómo en ocasiones la calidad y la integridad no han sido reconocidos por el público, y citó los escándalos de la cadena de televisión CBS, que utilizó documentos falsos para atacar a Bush, o el caso del reportero del New York Times Jayson Blair, que confesó haber inventado historias de gran impacto sobre los francotiradores de Washington.

Para evitar estos fallos apostó por crear en las redacciones una cultura a favor del pensamiento crítico, además de mecanismos de calidad, veracidad y credibilidad. En este sentido dijo que el público apoyó la invasión de Irak gracias al "mundo virtual de una amenaza inminente" creado por el Gobierno de EE UU. "Se hizo con el apoyo de la prensa, que no ejerció su papel de verificación".

Durante su intervención, la presidenta de Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, comparó el oficio de periodista con el de político -"trabajos al servicio de los ciudadanos" que "ocupan las 24 horas del día"- aunque marcó las distancias entre unos y otros. "Los caminos han de ser paralelos, pero nunca han de juntarse. Deben estar separados al menos por un punto: el de la crítica, para distinguir el periodismo de la propaganda". Aguirre enfatizó que la verdad es la primera víctima de todos los totalitarismos y añadió que la búsqueda "sin condiciones" de la verdad es el mejor camino para defender la libertad.

En el acto de inauguración del curso académico intervinieron también el presidente del Grupo PRISA, Jesús de Polanco, y el rector de la UAM, Ángel Gabilondo. Polanco resaltó que entre las misiones de los periodistas están la de proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y la de ejercer de "intermediarios" entre la realidad y los ciudadanos. "El periodista ya no es aquel ser romántico que se enfrentaba a los hechos con una libreta y el bolígrafo, sino que necesita oficio", manifestó.

Gabilondo estableció un nexo entre el saber y el ejercicio profesional "por contacto" a la hora de formar a los alumnos en el oficio del periodismo y recalcó que no basta con "informar", sino que es preciso "comunicar".

La promoción del 11-M

Los 40 alumnos de la 18ª edición del máster UAM / EL PAÍS , que ayer recogieron sus diplomas en la Facultad de Informática, se han convertido ya en la promoción del 11-M.

Joaquín Estefanía, director de la Escuela de Periodismo, dijo que fue un curso "especial" por el papel que desempeñaron los estudiantes durante la cobertura de los atentados del 11 de marzo en Madrid.

"Se ofrecieron voluntarios y la experiencia les marcó. A algunos, la crueldad de ese acontecimiento les hizo dudar de su vocación", confesó Estefanía.

Aquélla no fue una clase teórica, sino práctica, que obligó a los alumnos a "madurar en contacto con la dura realidad". Para el director de la Escuela de Periodismo, esta experiencia permitió abrir un debate para reflexionar sobre la, a veces, deshumanizada profesión y su, en ocasiones, falta de rigor.

También sirvió para analizar el futuro de una profesión marcada por el imparable avance de Internet, la proliferación de periódicos gratuitos o el polémico ejercicio del periodismo en los medios audiovisuales.

Estefanía hizo referencia a los debates abiertos en el seno de EL PAÍS el pasado octubre con motivo del número 10.000 y a las encuestas que alertan sobre la poca confianza de los ciudadanos en la objetividad de los profesionales.

Finalmente, Estefanía dio la bienvenida a los nuevos alumnos y deseó suerte a los periodistas de la 18ª promoción que ahora "salen a la jungla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005

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