Boquetes abiertos en los techos de escayola. Goteras que hacen rebosar cubos enteros. Azulejos caídos y losetas levantadas. Charcos en las aulas. Y todo rodeado de manchas de humedad que trepan por las paredes. En esta situación se encuentran hoy las instalaciones del IES Bellavista, en Sevilla, según la denuncia de la asociación de padres del centro. Para llegar a semejante estado, sólo han hecho falta unos días de lluvia.
El instituto Bellavista se construyó con carácter provisional en 1980. El centro definitivo para la barriada del mismo nombre, prometido hace 25 años, todavía no existe.
"Todos los problemas derivan de este hecho. Los materiales de construcción no estaban pensados para durar tanto tiempo", explica el secretario del claustro de profesores Manuel Hidalgo. "Lo peor es la cubierta. Fundamentalmente es de PVC y está llena de grietas por donde se filtra el agua", señala Hidalgo. "Hemos tenido que cerrar varias aulas, incluida la de informática, porque tenemos miedo de que haya un cortocircuito", alerta la vice directora, Catalina Rodríguez.
Los tres pisos del instituto están afectados por las goteras, así como los dos gimnasios. Rodríguez mantiene que los problemas del centro se remontan a la fundación del mismo. "En las actas del claustro de 1980 ya se hablaba de manchas de humedad, deterioros y otras carencias".
La respuesta de la Delegación de Educación ha sido "dar largas", según los profesores. "El año pasado, con las elecciones, nos prometieron una fuerte inversión. Hay que cambiar toda la cubierta", dice Hidalgo, "pero nunca más se supo. Somos el centro olvidado".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005