"Irregularidades bastante generalizadas". Con estas palabras resumió la Sindicatura de Cuentas el informe que presentó en febrero sobre la actuación de la Generalitat entre 2001 y 2003. En él se mencionaba la selección a dedo de proveedores; contratos blindados; entidades que recibieron subvenciones sin solicitarlas; olvidos en la contabilización de más de 1.350 millones de pesetas de gastos, etcétera. A ello, se ha sumado la sospecha de corrupción en torno al 3% en la adjudicación de obras públicas.
En Cataluña se ha derrumbado algo más que un túnel, también ha quedado por los suelos la credibilidad de los políticos catalanes, los de ahora y los anteriores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005