Estoy preocupado por el clima político en Cataluña. Tras 14 meses del cambio de Gobierno, la relación entre partidos está más deteriorada que nunca. No sólo afecta al Gobierno y la oposición, sino también a los socios del tripartito.
Cataluña tiene demasiados retos pendientes para perder el tiempo en luchas políticas de bajo nivel. Ruego a Maragall que actúe y nos ayude a recuperar la confianza que muchos hemos perdido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005