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Crónica:FÚTBOL | 26ª jornada de Liga

Ningún atisbo de juego

El Albacete y Osasuna igualan en un encuentro lamentable

Los dos equipos se ciñeron a un guión casposo y simplón en el que primaban los errores técnicos y de visión del fútbol sobre la calidad que se presupone a veintidós jugadores de la Primera División. Se falló en la defensa, y mucho, pero la ineptitud ofensiva de los delanteros no permitió explotar este filón. Sin embargo, en las bandas no hubo lugar a la ineficacia, puesto que sólo Delporte se atrevió a asomarse por las alas, territorio ignoto para ambos equipos.

Mediada la primera mitad, el conjunto manchego, gracias a la generosidad de Osasuna, contó con su única ocasión de gol en la cabeza de Mark González, quien no acertó a rematar. La carencia ofensiva fue tal en ambos conjuntos que el único córner del primer tiempo llegó en el minuto 43.

ALBACETE1 - OSASUNA 1

Albacete: Valbuena; Óscar Montiel, Gaspar, Buades, Peña; Peralta (Rubén Castro, m. 75), David Sánchez, Viaud, Mark González (Mikel, m. 58); Pacheco y Francisco (Redondo, m. 84).

Osasuna: Elía; Expósito, Cuéllar, Flaño, Clavero; Puñal, Pablo García; Ortiz (David López, m. 90), Aloisi (Muñoz, m. 81), Delporte; y Milosevic (Morales, m. 55).

Goles: 0-1. M. 69. Morales, tras un barullo después del saque de un córner, remata desde el área pequeña.

1-1. M. 83. Pacheco, de penalti cometido por Cuéllar sobre Rubén Castro.

Árbitro: González Carballo. Amonestó a Cuéllar, Morales, Gaspar y Puñal.

Unos 10.000 espectadores en el estadio Carlos Belmonte.

En plena lucha por la supervivencia en Primera, la presión se incrementó durante la segunda mitad. Se empeoró, si cabe, la fisonomía de los equipos, pero más gracias a los balones parados y a errores de cobertura que a las propias intenciones del Albacete y Osasuna. Inmersos en un partido tan emponzoñado y malo, los entrenadores tampoco supieron mover a tiempo los banquillos para lograr dar aire a sus onces titulares. La magnitud de los errores provocaba hilaridad y pena a partes iguales. Ningún jugador se salvó de la mascarada. Pacheco o Pablo García, los jugadores de más calidad de ambos clubes, no pasaron ayer de ser unas comparsas de sus compañeros, otros muñecos bufos que insultaban al fútbol con cada una de sus acciones.

El uruguayo Pablo García, desde medio campo, lanzó una falta bombeada que botó en el área y a punto estuvo de sorprender a Valbuena, que desvió a córner. Aquí, tras un barullo inmenso, un remate de Aloisi y un rechace, Morales disparó a bocajarro y batió al meta manchego. Un gol de caseta de feria que casi solucionaba un encuentro lamentable. Sin embargo, Osasuna tenía su bala en la recámara. Cuéllar cometió un penalti innecesario al borde del pitido final y dio alas a los locales. Pacheco marcó la pena máxima, animó a su equipo moribundo, y dejó un empate feo y detestable en el marcador del Carlos Belmonte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005