Alejado de la exuberancia goleadora de Pamplona, el Málaga sumó ayer su cuarta victoria consecutiva, que esta vez cimentó en un extraordinario trabajo de contención. Fue una versión diferente del estado de gracia por el que atraviesa; menos vistosa sin duda, pero tremendamente eficaz. Con Antonio Tapia en el banquillo, los malaguistas suman 19 puntos de 24 posibles. Con Gregorio Manzano apenas sumaron 15 de 60. Un abismo.
Para deshacerse de un Athletic disminuido por las bajas de Yeste, Del Horno y Javi Prieto, el Málaga no necesitó un derroche de fútbol creativo.
Pronto, demasiado pronto, se encontró por delante en el marcador. Apenas se había cumplido el segundo minuto de juego. Duda mandó el balón al espacio para el desmarque en diagonal de Juan Rodríguez, que lo cazó junto al punto de penalti y batió a Aranzubía tras regatearle cuando iniciaba la salida. Tapia ha dado al canterano una plaza de titular fijo y el jugador ha respondido al reto de la mejor manera posible: suma ya nada más y nada menos que cinco goles.
MÁLAGA 1 - ATHLETIC 0
Málaga: Arnau; Gerardo, Fernando Sanz, César Navas, Valcarce; Juan Rodríguez, Juanito, Romero, Miguel Ángel (Edgar, m. 87), Duda (Amoroso, m. 58); y Fernando Baiano (Iznata, m. 59).
Athlétic: Aranzubia; Murillo, Lacruz, Gurpegui, Javi Casas; Iraola, Orbaiz, Tiko (Javi González, m. 36), Jonan García (Julen Guerrero, m. 46); Etxeberria y Llorente (Urzaiz, m. 56).
Gol: 1-0. M. 2. Juan Rodríguez recibe en el área un balón en profundidad enviado por Duda y marca tras regatear a Aranzubia.
Árbitro: Texeira Vitienes. Amonestó a Gurpegui, Murillo y Gerardo.
Unos 17.000 espectadores en el estadio de La Rosaleda.
El tanto vino en una jugada exquisita, pero en nada fue presagio de lo que venía. El Málaga se dejó tomar la iniciativa y se empleó en dosificar sus esfuerzos. El partido transcurrió en una maraña en el centro del campo, algo más endeble del lado del Athletic.
A las bajas obligadas ya mencionadas en el Athletic, la disposición táctica de Ernesto Valverde agregó otras dos, Ezquerro y Urzaiz, que suplió por Jonan García y Llorente. Etxeberria formó como segundo punta e Iraola ocupó el puesto de interior derecho. El Athletic se hizo dueño del balón, del que abusó sin encontrar nunca vías de penetración entre la fornida maraña malaguista. Nada de nada en el ataque durante todo el partido. Su mejor oportunidad de gol no llegó hasta el minuto 58 y fue un disparo de Orbaiz desde fuera del área que sorprendió a Arnau pero que se fue por encima del larguero.
El Athletic sufrió además en la defensa los balones cruzados del Málaga, que siempre sembraron cierta incertidumbre, y se tuvo que emplear con faltas constantes para frenar las acometidas de Miguel Ángel, el otrora medio centro de contención a quien Tapia ha reconvertido en media punta. En una de sus múltiples internadas, Lacruz le propinó un codazo dentro del área que el árbitro no debió de ver.
Buscando más consistencia, Valverde retiró a Tiko antes del descanso, sustituido por Javi González. Incrustó a Gurpegui en el centro del campo y colocó a Murillo como central dejando a González de lateral derecho.
Tras el descanso, Valverde recurrió a Guerrero, pero no hubo factor Julen, ni tampoco Urzaiz después. El Athletic no mejoró su nula producción ofensiva, aunque sí sus formas. En la segunda parte tocó con mejor criterio el balón y buscó penetrar por las bandas, pero sin hacer nunca mella en la maraña malaguista.
En una versión muy diferente a la mejor goleada de su historia a domicilio el pasado domingo, en Pamplona, el Málaga sumó una victoria más que le permite asentarse en la zona templada de la clasificación y ver de reojo la amenaza del descenso que le atenazaba. Y el Athletic dio muestras de cierta crisis en su juego tras sus excelentes partidos frente al Betis y el Madrid.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005