Ciertamente, el Villarreal parece que ha perdido algo del encanto que le ha hecho brillar y acaparar elogios de toda índole. Hasta hace cuatro jornadas, todo el mundo se preguntaba quién sería capaz de frenarle. Los dos últimos encuentros disputados lejos de su estadio demostraron que el Villarreal también es vulnerable. En los dos partidos precedentes al disputado anoche en El Madrigal mantuvo el idilio en sendos ejercicios de trapecista al superar la desventaja en el marcador. Ayer volvió a ejercer de funambulista y volteó un resultado cuando parecía que difícilmente podría conseguirlo.
Un Mallorca en la cuerda floja se encontró con la peor versión del Villarreal. Falto de ritmo y de agilidad mental, el bajón del conjunto de Pellegrini parece consecuencia lógica y directamente proporcional al bajo estado de forma que Riquelme viene arrastrando últimamente y que parece que ha contagiado a sus compañeros. Y el Mallorca, que no está para muchas alegrías, divisó la posibilidad de aprovechar la tesitura.
VILLARREAL 2 - MALLORCA 1
Villarreal: Reina; Venta, Gonzalo Rodríguez, Peña, Arruabarrena; Cazorla, Senna, Riquelme, Sorín (Josico, m. 55); José Mari (Figueroa, m. 55) y Forlán (Arzo, m. 88).
Mallorca: Moyà; Ramis, Ballesteros, Iuliano (Cortés, m. 32), Poli; Campano (Jorge López, m. 70), De los Santos, Farinós, Arango; Romeo (Okubo, m. 78) y Luis García.
Goles: 0-1. M. 16. Javi Venta marca en propia puerta tras una jugada de Luis García. 1-1. M. 62. Figueroa controla el esférico al borde del área y bate a Moyà de tiro raso. 2- 1. M. 83. Forlán marca a pase de Cazorla.
Árbitro: Mejuto González. Amonestó a Farinós y Ballesteros.
Unos 8000 espectadores en El Madrigal.
Porque hasta ayer resultaba desconcertante ver a un Mallorca en el que se le reconozca algún signo, la impronta y las características que han hecho llegar a Cúper a rozar la gloria con sus equipos. Rozarla sólo, ya que su divisa de sistema sólido, defensa numantina y fútbol plano y rudo le dio para llegar a las finales y... perderlas.
El resultadismo solamente es entendido en la medida en que se consigues sacar adelante los partidos. Si no, resulta un arma que se vuelve en contra. Aburrir y perder además resulta obsceno. Cúper no ha sabido dar con el antídoto a los males que acechan al club bermellón, resumidos en dos cuestiones básicas: le cuesta ver puerta y le golean con facilidad, siendo el segundo de la Liga que más tantos ha recibido, por detrás de Osasuna.
Le vino de lujo al Mallorca que el Villarreal se marcara en propia puerta al cuarto de hora. Javi Venta se equivocó por dos veces: al no despejar un balón sencillo y, posteriormente, al introducírselo en su portería. El gol tuvo el efecto esperado en Cúper y en su Mallorca. Cedió el terreno y montó un muro para que el Villarreal se estrellara en él. Aunque no le sirvió de nada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005