La economía de la zona euro creció el año pasado un 2%, el mayor ritmo de los últimos cuatro años. Sin embargo, la desaceleración registrada en el último trimestre -especialmente importante en Alemania, e Italia, pero también en Holanda y Grecia- ha movido ya al Banco Central Europeo a revisar a la baja sus previsiones para este año, mientras la Comisión Europea, más optimista, mantiene las suyas y considera que la economía europea registrará aún un modesto crecimiento en este primer trimestre, pero se recuperará a lo largo del presente año.
Los datos provisionales adelantados el 15 de febrero pasado se confirmaron ayer: durante el último trimestre de 2004 la eurozona (los doce países que utilizan la moneda única) creció sólo un 0,2% y en el conjunto de la UE, un 0,3%. Son exactamente los mismos ritmos a los que crecieron ambas zonas en el trimestre precedente. Los expertos creen que la desaceleración de la segunda mitad del año se debe fundamentalmente al alza del precio del petróleo, aunque también a la apreciación del euro respecto al dólar, que ralentizó las exportaciones.
En el lado positivo se contabiliza el buen dato del último trimestre del año sobre la demanda interior, que se elevó un 0,5% en la eurozona. Frente al frenazo sufrido durante el cuatro trimestre en Alemania, Italia, Holanda y Grecia, destacan los buenos resultados de Francia y de España (0,8% de crecimiento ambos en el último trimestre). En términos anuales, el diferencial de crecimiento de España con la eurozona es el menos elevado desde que existe esta área económica, con sólo 0,7 puntos porcentuales por arriba.
En los años precedentes este diferencial fue mayor: 1,2 puntos en 2001; 1,3 en 2002; 2,0 en 2003. No obstante, el ritmo de crecimiento español sigue siendo de los mejores. "La demanda interna, gracias a un imparable consumismo y a la boyante situación de la construcción, sigue aumentando en España", dice un experto de la Comisión, que alerta, sin embargo, sobre el preocupante déficit comercial español.
El BCE, que hará públicos hoy sus pronósticos definitivos sobre la economía europea, los revisará a la baja, informa Efe desde Francfort, además de constatar que con tan modestos crecimientos no cabe un alza de los tipos de interés. Para 2005, el BCE predice un crecimiento del 1,6% (no el 1,9% como preveía en diciembre pasado). Para 2006, el Banco Central Europeo espera un crecimiento del 2,1% (frente al 2,2%), y para 2007, un crecimiento del 2,3%. En esta revisión de los datos se está teniendo muy en cuenta la difícil situación que atraviesa el motor económico europeo, Alemania, un país que con una tasa de paro del 12,6% en febrero ha batido un récord que se remonta a los tiempos inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial.
La Comisión mantiene su pronóstico, modesto, para este primer trimestre del año: un crecimiento de entre el 0,2% y el 0,6%. Pero cree que la economía se recuperará a lo largo del año y, de hecho, ayer revisó al alza sus previsiones para el segundo trimestre del año, situando el crecimiento en una horquilla de entre el 0,3% y el 0,7%, una décima por arriba respecto a sus propios pronósticos. Respecto al crecimiento anual, Bruselas mantiene su pronóstico del 2% para 2005.
Por otro lado, la Comisión Europea lanzó ayer un proyecto de reglamento para mejorar la calidad de las estadísticas presupuestarias nacionales que prevé que Eurostat pueda inspeccionar a fondo in situ los datos estadísticos nacionales con misiones periódicas. La propuesta recoge también las mejores prácticas existentes en materia de compilación y notificación de datos en el marco del procedimiento aplicable en caso de déficit excesivo. Esta propuesta llega tras el escándalo protagonizado por Grecia, cuyos datos de déficit de los últimos años no se correspondían con la realidad. De haberse notificado los verdaderos, Grecia no habría podido incorporarse al euro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005