La Administración dictó el año pasado 50.644 órdenes de expulsión de extranjeros en situación irregular, pero sólo pudo ejecutar 13.296 de ellas (el 26%). Es decir, a lo largo de 2004 quedaron en las calles 37.348 inmigrantes con una orden de expulsión imposible de cumplir, según fuentes policiales. Esa cifra es ligeramente inferior a la registrada en 2003, cuando quedaron sin expulsar 39.674 extranjeros. El número de inmigrantes repatriados por las distintas vías previstas ascendió el año pasado a 121.062 (93.881 el año anterior).
Hasta el pasado día 7 de febrero, las órdenes de expulsión impedían a todos los extranjeros afectados trabajar legalmente. Pero ese día comenzó el proceso de "normalización" de inmigrantes, por el que los empresarios pueden regularizar a los extranjeros que deseen contratar por un período mínimo de seis meses, carezcan de antecedentes penales y estén empadronados desde antes del 7 de agosto del año pasado. Entre los potenciales beneficiarios del proceso están incluidos quienes tengan pendiente una orden de expulsión por estancia irregular.
Además de la expulsión, que afecta a quienes se hallan en España sin papeles, el Estado utilizó otras vías para repatriar a extranjeros. Así, fueron devueltas a su país 13.136 personas detenidas cuando intentaban entrar en España de forma irregular. Se trata, sobre todo, de marroquíes llegados a las costas andaluzas en pateras.
Las denegaciones de entrada a extranjeros y la obligación de retornar a su país por cuenta de la compañía de transporte que les trajo a España afectan fundamentalmente a quienes intentan entrar por los aeropuertos. Su número descendió desde 14.750 en 2003 hasta 11.228 el año pasado, principalmente por la disuasión que ha ejercido la exigencia de visado a los ciudadanos ecuatorianos.
Rechazados en los Pirineos
Lo que sí creció espectacularmente (un 62,4%) fue el número de inmigrantes rechazados cuando trataban de entrar en España desde Francia y Portugal, en virtud de los acuerdos de readmisión existentes con estos dos países.
Esos rechazos afectaron sobre todo a ciudadanos procedentes de los países del este de Europa que llegaron en vehículos a través de los Pirineos (sólo fueron rechazado 65 en las fronteras de la provincia de Badajoz con Portugal y 1.044 en las de Salamanca). La cifra total ascendió a 83.402, frente a los 51.343 del año anterior.
Fuentes de la policía explicaron el aumento de los interceptados por el aumento de las dotaciones policiales en los puestos fronterizos: han sido destinados 40 nuevos agentes al paso de La Jonquera (Girona) y entre 80 y 90 al resto de las entradas desde Francia. A ellos han que sumar los refuerzos de las Unidades de Intervención Policial.
La mayor parte de esos rechazos se produjeron en las fronteras de Girona, con 80.732 frente a las 48.587 del año anterior.
Por contra, en los pasos fronterizos de Guipúzcoa se registraron 1.472 denegaciones de entrada, frente a las 1.756 del año anterior.
En total, el número de inmigrantes repatriados por las distintas vías ascendió el año pasado a 121.062, frente a los 93.881 de 2003. La mayoría fueron ciudadanos rumanos (59.384), marroquíes (20.750) y búlgaros (16.102).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005