Quince años lleva la pequeña Sala Siroco dando continuidad al pop y el rock en vivo en la capital de España. Un fenómeno cultural que, superada la negra etapa del matanzismo-manzanismo, aún parece necesitar ser aceptado. Por ello, sea esta celebración un homenaje al viejo Siroco y a otras muchas salas -en Madrid y en toda España- que combaten la incomprensión con vanguardia musical a volumen tolerable.
Planteado el aniversario en dos veladas, en la primera, presentada por el ingenioso actor y showman Aitor Lagardón, hubo grandes aciertos y prometedores nombres, junto con realidades ya establecidas y hasta alguna formación que aprovechó para volverse a juntar para la ocasión. Abrieron Grabba Grabba Tape, dúo compuesto por teclista y cantante con efecto vocoder y batería. Disfrazados de ¿osos? blancos y peludos, este grupo de electropunk ofreció una buena muestra de canciones cortas y divertidas. Tras ellos, otro dúo, Humbert Humbert, incidió en el mismo estilo aunque con otras características. Un guitarrista y un cantante que cantaba en falsete, ayudados por esquemáticas y bailables bases pregrabadas, tejieron en dos momentos de la noche excelentes actuaciones. Después, el desquiciado espíritu de Fanny McNamara se adueñó del escenario con la actuación del grupo Furor, banda de glam histérico y travestido que fabricó momentos y estribillos musicales impagables.
Fiesta 15º aniversario sala Siroco
Grabba Grabba Tape + Humbert Humbert + Furor + Dwomo + Idioterne + Garaje Jack + Liquid Sun + Sobrinus. Sala Arena. Madrid, 1 de marzo.
Otro dúo, los ya consagrados Dwomo, vino a cambiar la electrónica que habitualmente puebla sus discos por una versión en clave White Stripes en formación de batería y guitarra acústica con la que dieron rienda suelta a sus temas más conocidos, canciones de su inminente disco Hijos de un domador y hasta una dislocada versión del Killing an arab de The Cure. Simplemente excelentes. De ellos se pasó al rock con aromas grunge de Idioterne. Sus canciones directas, aunque menos sorprendentes, también encontraron eco en la sala. Después los extintos Garaje Jack decidieron volver a reunirse de modo excepcional para celebrar la onomástica del bar que les vio nacer y desarrollar su rock stoniano con ribetes de Black Crowes o Mother Station. Otro grupo con chica al frente, Liquid Sun, desgranó su pop-rock metálico, aderezado por el buen hacer de su solista. Para concluir, el trío Sobrinus cerró con sus canciones de peso y llenas de sabiduría musical una fiesta en la que el nivel de los grupos fue de notable alto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005