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OPINIÓN DEL LECTOR

Lección de humildad

Que el sector inmobiliario en esta ciudad ha alcanzado niveles insostenibles es algo sabido por todos. Pero yo, nacido en Madrid hace 32 años y trabajando desde 14 en la misma ciudad, cuento con el apoyo de la EMV. Así, con el actual Plan de Vivienda Joven destinado especialmente a ciudadanos como yo, han conseguido que vea todo de manera diferente.

El plan de alquiler para jóvenes se anunciaba en todos los medios con interesantes condiciones y, con absoluta ingenuidad, me ilusioné con ello. En las oficinas de la EMV me sacaron del error y corrigieron los datos que hacía tiempo se venían divulgando en prensa, radio y televisión. Los alquileres no dispondrían de precios tan competitivos como se informaba, sino que serían prácticamente los existentes en el mercado. El derecho a compra en el plazo de siete años de los inmuebles pasaba a ser de 10 y tampoco era del todo seguro que se cumpliera, ya que dejaban reservada esa posibilidad. Sin duda, datos relevantes que sufragaban mi ansia.

En el caso de los pisos en régimen de compra no tuve ni que dudar. Mi situación laboral de hacía dos años atrás (que es sobre la que se hace el estudio de los ingresos) me impedía optar a ellos directamente. Menos mal que se apoyan en la anticuada información del ejercicio de 2003, que si llega a tratarse del ejercicio recién terminado en que mi situación laboral cambió y comprende los baremos exigidos, igual todavía continuaba en mi empeño de adquirir el preciado bien destinado sólo a los más preparados.

Desde que conozco mis limitadas posibilidades, mi vivienda es más utopía que nunca, pero ahora no me siento mal por ello porque estoy en mi lugar, que es la casa de mis papás. Y es que ¿quién me creía yo para poder comprarme un piso? Agradezco a quien corresponda esta lección de humildad que jamás olvidaré.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005