"Nuestros compromisos electorales son contratos. Y los cumplimos", proclamó ayer el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, para autofelicitarse por haber acabado la reforma de la glorieta de Cuatro Caminos "antes del plazo previsto" -en realidad, las obras han durado justo lo previsto, 16 meses-. El regidor aseguró que todas las infraestructuras recogidas en su programa electoral o comprometidas después van a cumplirse con esa misma precisión y "dentro de esta legislatura". "Vamos a cumplir", insistió.
Ruiz-Gallardón obvió, sin embargo, que al menos una de las obras previstas, el by-pass o túnel norte de la reforma de la M-30, ha sido ya descartado para esta legislatura por los técnicos de Urbanismo, porque su ejecución depende del inicio de otra macroobra urbanística, la Operación Chamartín, en la que participan las tres administraciones y que está bloqueada desde hace años.
El alcalde recordó que la idea de desmontar el scalextric de Cuatro Caminos y sustituirlo por un túnel no fue suya, sino de su predecesor, José María Álvarez del Manzano. Él heredó el proyecto, apoyado por los grupos de oposición (PSOE e IU) y, a la vista de los comentarios de ayer, agradecido por los vecinos.
Las obras (y los cortes de tráfico) en la glorieta comenzaron en octubre de 2003 con los trabajos previos para desviar la red de alcantarillado, luz, gas y teléfono. Entre enero y mayo de 2004 los operarios fueron desmontando los 154 metros del paso elevado que sobrevolaba la plaza, y desde entonces han estado construyendo el túnel, que se ha comido 34.000 metros cúbicos de hormigón y casi 3.000 toneladas de acero.
Herida urbana
El siguiente paso será convocar un concurso de ideas -el ganador será elegido en julio- para renovar, con una fuente, una estatua o algún otro elemento simbólico, el aspecto de la rotonda central de Cuatro Caminos, que ayer lucía un parterre y unas florecillas recién plantadas para la inauguración. Las obras, eso sí, continúan a pocos metros, en la calle de Santa Engracia, aunque éstas corresponden a "la instalación de ascensores para dar servicio a la línea 6", según informó un portavoz de Urbanismo.
La concejal de Urbanismo, Pilar Martínez, se mostró orgullosa de haber contribuido a "suturar la herida urbana" que representaba el paso elevado, reiteró que "sólo gracias a la colaboración de los vecinos" se ha podido culminar el túnel y pidió, al igual que el alcalde, que esa misma colaboración se traslade a "todas las obras" que el gobierno municipal va a acometer en este mandato, especialmente a la más polémica, la reforma de la M-30.
Ruiz-Gallardón, Martínez y el resto de la comitiva oficial recorrieron el túnel por dentro antes de abrirlo al tráfico. Esperanza Aguirre, que llegó tarde, tuvo que conformarse con el paseo posterior en superficie, en el que hubo estrechones de manos y firmas de autógrafos a los vecinos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005