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Detenidos los responsables de tres televisiones por estafar mediante concursos

La Guardia Civil detiene a un matrimonio y sus dos hijos por supuestas estafas a través de falsos concursos en televisiones locales

Una sencilla adivinanza o una imagen distorsionada era el reclamo utilizado por programas de tres televisiones locales para conseguir pingües beneficios. Los presentadores de estos espacios incitaban a los telespectadores a que llamaran a un teléfono 806, de alto coste, para conseguir cámaras de fotos, videoconsolas o viajes por Europa. Lo que no sabían los ingenuos comunicantes es que sus llamadas caían en un saco roto y nunca podían optar a los premios que aparecían en pantalla. La inesperada sorpresa llegaba con la factura telefónica y los 30 euros que tenían que desembolsar por cada llamada.

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha acabado con este supuesto fraude con la detención del matrimonio Rodrigo C. C. y Rosario C. Z., así como sus hijos Recaredo y Rosario, como responsables de la productora y de tres televisiones locales por las que eran emitidos estos programas. Los investigadores del instituto armado creen que los beneficios podrían haber alcanzado hasta los 60.000 euros al día, lo que ha reportado más de cinco millones de euros a los detenidos.

Los concursantes desembolsaban hasta 30 euros por optar a unos premios que jamás iba a conseguir

La dinámica del concurso y de la supuesta estafa era muy fácil y bien pensada. Estas tres televisiones locales emitían programas de una hora y media o dos de duración. En ese tiempo ponían adivinanzas del tipo "ande yo caliente..." o "a buen entendedor, pocas...". En otras ocasiones, emitían la imagen ligeramente distorsionada de un personaje famoso, de forma que era rápidamente identificable. También era válido el poner dos dibujos con siete diferencias que el espectador debía de identificar. Otras veces la pregunta era del tipo "nombre de varón que se dice después de estornudar".

Y a partir de ahí, empezaba el supuesto concurso. El presentador empezaba, como si se tratara de un moderno charlatán, ofreciendo a quien ganara un regalo de un escaparate. Según iba pasando el tiempo, el número de obsequios para los ganadores crecía. Además, para facilitar que picaran más personas, con cierta frecuencia metían llamadas que contestaban cualquier barbaridad que nada o muy poco tenía que ver con la adivinanza o el juego propuesto.

Hasta ahí la puesta en escena. Pero detrás de este sencillo juego, había una importante trama monetaria perfectamente estructurada. El telespectador tenía en pantalla un número de teléfono que empezaba por 806, que es el más caro de la red (nada más marcar el número, salta un contestador automático que informa del coste de la llamada).

Después se pasaba al concursante a una línea muerta, donde estaba el máximo de tiempo permitido por la ley: 30 minutos. Esto suponía que la tarifa estaba establecida en una media de un euro por minuto y el inocente comunicador tenía que desembolsar 30 euros por haber optado a unos premios que jamás iba a conseguir, según explicó ayer el comandante Juan Salom, responsable del grupo de delitos telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Los presentadores utilizaban gritos y aspavientos como protesta cuando las llamadas de gancho fallaban. "Curiosamente la adivinanza era acertada cuando faltaban uno o dos minutos para que terminara el programa", según señaló el comandante de la Guardia Civil.

Los concursos eran emitidos "cinco o seis veces al día" por las tres televisiones locales propiedad de la productora, con sede en la Comunidad de Madrid, y por cadenas de otras provincias en diferido. En este caso, sólo se ponía un rótulo de "redifusión" al principio de la emisión, por lo que el telespectador que no lo viera en ese momento podía llamar sin tener ninguna opción a conseguir la batería de premios que eran ofrecidos.

Otro detalle que está analizando la Guardia Civil es si los premios eran efectivamente entregados a los ganadores o, si por el contrario, esas llamadas que acertaban eran también de pega y los regalos nunca eran repartidos entre los concursantes.

Denuncias de los afectados

Las investigaciones por esta supuesta estafa comenzaron a raíz de una denuncia presentada en diciembre pasado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que había recibido en los últimos meses más de un centenar de quejas de sus asociados. Según explicó la portavoz de este colectivo, Ileana Izverniceanu, la OCU recibió numerosas consultas, pese a que "a la gente le da vergüenza reconocer que ha sido víctima de una estafa".

El tipo de víctima de estos posibles fraudes corresponde a una persona mayor, que vive sola y que "peca de ingenuidad ante la posibilidad de ganar un premio", pese a que éste fuera de escaso valor, según Izverniceanu.

La Guardia Civil pidió ayer a través del comandante Juan Salom que todos los afectados denuncien los "microfraudes" que han sufrido, ya que este tipo de concursos lleva más de un año en antena y pueden ser numerosas las personas que cayeron en este entramado.

Los agentes del instituto armado investigan ahora si los presentadores de estos concursos estaban implicados en el fraude o si solamente eran meros contratados. El comandante Juan Salom señaló que tenían la pretensión de ir sólo contra los directivos de la productora, los creadores e impulsores de estos programas. La postura de la OCU es bien distinta, ya que sí considera que podrían estar implicados.

Las diligencias las lleva el juzgado número 4 de Colmenar Viejo, que ha ordenado el registro de Telesierra, con sede en Tres Cantos, además de la inmovilización de sus cuentas. También ha prohibido que los concursos sigan siendo emitidos.

La OCU ya denunció por este motivo, en el pasado diciembre ante la Comisión de Seguimiento de Servicios de Tarificación Adicional (CSSTA), a varias cadenas locales de televisión, solicitando la inmediata retirada de los números 806 porque compartían la programación donde "de forma descarada se engaña a los que intentan participar en sus inexistentes concursos".

La Asociación de Usuarios de la Comunicación mostró su satisfacción por estas detenciones y pidió una modificación de la normativa actual sobre tarifica-ción adicional y los 806.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005

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