La televisión y radio autonómicas de Baleares (IB3) comenzaron sus emisiones en prueba el martes con el eslogan "Toda tuya" y "Sale de ti". En realidad, sería más exacto bautizar el reclamo publicitario como "Toda mía" o "Sale de mí", a juzgar por el absoluto control que tendrá el presidente del Gobierno balear, el ex ministro popular Jaume Matas.
La programación de IB3, bilingüe y con un presupuesto anual de 40 millones de euros, será elaborada por empresas externas, incluidos los informativos confeccionados por profesionales de la órbita del ex director de informativos de TVE y Antena 3, Ernesto Sáenz de Buruaga. La idea sería irreprochable si lo que se busca es independencia. Sin embargo, tiene visos de ser imposible dado que toda la cúpula está formada por antiguos colaboradores de Matas.
La directora general, María Umbert, fue jefe del gabinete del presidente balear desde julio de 2003 hasta su nombramiento en marzo de 2004. Los sindicatos de TVE de Baleares le acusaron de manipulación política y censura cuando fue subdirectora del canal público regional durante las elecciones autonómicas de 2003. El subdirector general fue asesor de prensa en Palma del dirigente popular cuando era ministro de Medio Ambiente. La coordinadora fue ayudante de Umbert en el Gobierno balear y en la gestación de los noticiarios figuran ex colaboradores de prensa de Matas. Y así un rosario de nombres.
El caso balear no es excepción; si acaso, una desmesura. Las comunidades autónomas se han contagiado de los peores vicios de RTVE y los han exagerado al transformar un servicio público en una máquina de propaganda del Gobierno de turno. Las recientes recomendaciones del comité de sabios sobre los medios de comunicación públicos del Estado deberían extenderse a las televisiones autonómicas si no se quiere perpetuar su falta de credibilidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005