Una bailarina española, Maite Cebrián (Valencia, 1973), protagoniza el montaje de Carmen que el Ballet de la Ópera de Lyon representa hoy y mañana en el Teatro Arriaga, de Bilbao, y el próximo domingo en el Kursaal de San Sebastián, tras su paso por el Baluarte pamplonés. La versión de Carmen sigue la coreografía estrenada en 1992 por el sueco Mats Ek. El programa de danza contempóranea de la compañía francesa se completa con la obra Petite mort, creada por el coreógrafo de origen checo Jirí Kylián para conmemorar el segundo centenario de la muerte de Mozart en el Festival de Salzburgo.
Mats Ek - hijo de Birgit Cullberg, la fundadora del Cullberg Ballet- combinó en su Carmen las visiones de la novela de Merimée y de la ópera de Bizet, en un ballet "colorista", en palabras de Cebrián. La historia es narrada por don José, personaje que interpreta el chino Hongjun Li, momentos antes de ser ejecutado por el asesinato de Carmen.
Para Petite mort, estrenada por el Nederlands Dans Theater en 1991 e incorporado al repertorio de la compañía de Lyon seis años más tarde, Kylián eligió movimientos lentos de los conciertos para piano más conocidos de Mozart. La coreografía pone en escena a seis hombres y otras tantas mujeres. Los bailarines portan floretes, mientras que las bailarinas llevan sus cuerpos cubiertos por trajes convertidos en objetos simbólicos de seducción.
El Ballet de la Ópera de Lyon fue fundado en 1969 y está integrado por una treintena de bailarines, que tienen su local de ensayos en el edificio de cristal diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel para la sede de la Ópera y desde el que se divisa el paisaje urbano de la ciudad. Dirigida por Yorgos Loukos, la compañía está abierta a todas las tendencias de la danza contemporánea e incluye en su amplísimo repertorio (70 piezas, la mitad de ellas de creación propia) coreografías tanto de nombres consagrados como William Forsythe, Trisha Brown, Mats Ek o Naco Duato, como de jóvenes creadores.
El ballet asume, además, como una misión fundamental la representación y la difusión en todo el mundo de los coreógrafos franceses.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005