El Juzgado de Menores y el de Primera Instancia número 2 de Vitoria han condenado a un alumno y al centro donde estudiaba, la ikastola Raimundo Olabide, por un caso "grave" de acoso continuado a una menor de 13 años durante el curso 2001-2002. El alumno ha sido condenado a tres meses de tareas socioeducativas y el centro a indemnizar a la familia de la víctima con 12.000 euros por daños morales.
Se trata de una de las primeras sentencias conocidas en España sobre la violencia en las aulas tras la alarma social provocada por la muerte de Jokin, el adolescente de 14 años que se suicidó el pasado 21 de septiembre tras sufrir durante meses las agresiones de sus compañeros de instituto en Hondarribia (Guipúzcoa).
Los hechos se remontan al curso 2001-2002, cuando la víctima cursaba segundo de ESO en la ikastola Olabide (uncentro concertado que funciona en régimen de cooperativa de padres). El fallo, avanzado ayer por El Correo, indica que el condenado, que en el curso en el que sucedieron los hechos tenía 14 años, y el grupo de alumnos que lideraba "ultrajaron a la menor, escupiéndola, golpeándola, y tocándola en los pechos, las nalgas y los genitales". Según el texto, las vejaciones ocurrían entre clase y clase con el siguiente ritual: "Uno de los chicos vigilaba por si llegaba algún profesor, mientras los demás se arrojaban sobre la menor en grupos, tocándola por todas partes del cuerpo e, incluso, intentándolo bajo la ropa".
La víctima denunció las agresiones al comienzo de curso a la tutora, que ofreció una charla a sus alumnos sobre el respeto mutuo. La madre descubrió la magnitud de las vejaciones cuando en junio de 2002 acudió al colegio y encontró a su hija llorando en el pasillo tras una agresión. La familia denunció los hechos a los tribunales y, ante el revuelo creado, la dirección del centro expulsó a dos alumnos de forma definitiva y a otros ocho de forma temporal. El fiscal sólo formuló cargos contra uno de los adolescentes, el cabecilla. En un principio, le acusó de un delito de agresión sexual, pero luego pactó con la defensa y sólo le imputó por coacciones.
El juez cree que existió "una cierta descoordinación" en el colegio a la hora de reaccionar ante "una denuncia que desde el primer momento revestía una relevante gravedad". La consejera de Educación, Anjeles Iztueta, señaló que habrá nuevas sentencias por acoso escolar y que en breve se conocerá la del caso de Jokin.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005