En momentos de crisis lo importante no es el arte. Esta máxima se desprende de las palabras del técnico del Madrid, Vanderlei Luxemburgo, que ayer, en la sala de prensa del Carlos Belmonte, celebró el resultado: "No jugamos técnicamente bien, pero me parece importante cómo hemos ganado. Hemos ganado luchando. Hoy lo importante era sacar tres puntos. La liga está viva. No hay que perder las esperanzas".
"Estoy satisfecho", proclamó Luxemburgo, radiante. Su postura es lógica en el Madrid actual. Se trata de un equipo empujado por una necesidad angustiosa de ganar como sea, incluso jugando abiertamente mal. En estas condiciones, a su entrenador, estar a nueve puntos del Barça a falta de ocho jornadas le resulta casi una bendición. "Ahora estamos a nueve puntos", reflexionó Luxemburgo; "y en un enfrentamiento directo, en nuestro campo... Si les ganamos nos quedamos a seis...".
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La satisfacción de Luxemburgo se manifestaba en el sentido del segundo puesto asegurado más que en el de la lucha por el título. En el Madrid son pocos los que piensan que queda algo por hacer frente al Barça. El portero Casillas, que ayer salvó a su equipo del empate a un paso del final, opinó sobre la situación del campeonato haciendo uno de esos escorzos dialécticos típicos en el mundo del fútbol: "La cosa está complicada, pero no más que antes". Casillas es un hombre franco, pero no puede decir abiertamente que la Liga estaba y está prácticamente imposible. "Espero que podamos recortar la distancia", continuó Casillas; "así le damos más emoción. Pero son nueve puntos de diferencia y está complicado".
Casillas fue el último jugador del Madrid en subirse al autobús oficial. En la cabina, aliviados tras una noche que por poco termina en pesadilla, sus compañeros desempaquetaban y devoraban bocadillos, yogures, zumos. Entre ellos estaba Raúl, que se quedó en el banquillo "por un problema en el pie", según Luxemburgo. El técnico aclaró luego que le mantuvo a mano por si le necesitaba. "Pero", aclaró; "tal y como fue el partido no fue necesario que entrase".
"Yo sólo hice mi trabajo", dijo el autor del tanto de la victoria, que hizo alarde de una eficacia total: un tiro, un gol. Con el gol de Owen todas las disposiciones tácticas del Madrid fueron encaminadas hacia la salvaguarda del 1-2. En este contexto, Borja fue más necesario que Raúl. "No hemos controlado el juego", opinó Casillas; "y hemos perdonado mucho".
Por perdonar, el Madrid estuvo cerca de perder ante un rival que en los últimos meses ha sido incapaz de adelantarse a Osasuna, que lleva 13 jornadas sin ganar. Un rival que hasta ayer, había perdido 15 partidos y había ganado cinco. El Albacete que recibió al Madrid estuvo a un centímetro de remozar su estadística. Fue inesperadamente profundo. Del otro lado, el hombre que más lo amenazó fue Ronaldo. Tras el partido, el brasileño salió tranquilo, pero sin goles en su casillero. "Mi racha es pésima pero no estoy preocupado", aseguró. "Es increíble lo que he fallado. Espero que el próximo domingo podamos darle una alegría a la afición". Ronaldo es otro que no se anda por las ramas. Prefirió no decir que la Liga está viva. "Es importante ir recortando distancias", comentó; "hay que ir partido a partido, tranquilos. Sin precipitaciones. Sin ir alocadamente".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2005