El nuevo Gobierno portugués, investido en marzo pasado, ha decretado la guerra al fracaso escolar en matemáticas, alarmado con los resultados del Informe PISA 2003, que evalúa la competencia de los alumnos de 15 años en 30 países de la OCDE. Los estudiantes lusos quedaron en los puestos más bajos del listón en matemáticas. En lectura y ciencias tampoco hubo buenas noticias. El Ejecutivo de Lisboa ha decidido ir "al origen del problema", según la ministra de Educación, Maria de Lurdes Rodrigues, y ha presentado cuatro medidas que tienen como objetivo mejorar la calidad y aumentar el nivel de exigencia de la enseñanza de las matemáticas durante los nueve años de la escolaridad básica. Actualmente, sólo un 8,2% de los licenciados portugueses son de áreas tecnológicas.
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Las cifras del Gobierno denuncian que las dificultades con los números y los cálculos empiezanen la escuela primaria y van aumentando a cada nuevo nivel. Un 27% de los alumnos del curso 2003-2004 que terminaban los estudios secundarios (tras 12 años de escolaridad) no aprobó en el examen final de matemáticas (en la prueba de portugués, los suspensos fueron un 10%). Las matemáticas son "un problema estructural que atraviesan todos los niveles de enseñanza", afirmó Maria de Lurdes Rodrigues.
Las dos primeras medidas del Gobierno tienen como blanco la formación de los profesores de primaria. Todos pasarán a tener formación continuada en matemáticas y sus conocimientos serán periódicamente evaluados por universidades. Por otra parte, sólo podrán acceder a la carrera superior de profesor de primaria candidatos que cuando fueron estudiantes aprobaban las matemáticas. El Gobierno pretende, además, pactar con las universidades cambios en las asignaturas de la carrera de maestro, porque no siempre dan suficiente relevancia a las matemáticas.
Los profesores de esta asignatura para niveles más avanzados (del 6º al 9º cursos) -aproximadamente el equivalente a la ESO en España- deberán ser siempre licenciados en matemáticas. Hasta ahora podían enseñar la asignatura graduados también en ingeniería, economía o farmacia, por ejemplo. Este punto fue el único criticado por algunos sindicatos y asociaciones de profesores y de padres que consideran demasiado radical la medida: profesores con formación en todas estas áreas poseen excelentes capacidades y conocimientos matemáticos, según argumentan.
Por último, las escuelas primarias ampliarán su horario diario en dos horas y media para que todos los alumnos puedan estudiar matemáticas (u otros temas) acompañados y desarrollar actividades extracurriculares, como asistir a clases de inglés o practicar deporte. El objetivo es intentar compensar las diferencias que existen entre las familias con más y menos recursos socioeconómicos. "Uno de los indicadores más impresionantes del Informe PISA es la asociación entre fracaso escolar y escasez de recursos en casa. Es importante que la alternativa sea dada por la escuela, para que se constituya una base de igualdad de oportunidades", destacó Maria de Lurdes Rodrigues. Esta última medida entrará en vigor ya en el curso 2005-2006, mientras las restantes aún carecen de calendario definitivo.
"No presentamos una gran reforma de la educación para combatir el fracaso escolar, sino medidas concretas y precisas con el objetivo de mejorar las condiciones de la enseñanza", dijo la ministra, en referencia a las sucesivas reformas estructurales del sistema que intentaron llevar a cabo diversos gobiernos en Portugal. Sin éxito: el país presenta las peores cifras de la UE en términos de educación -y de calidad de la formación- de sus estudiantes y de su mano de obra. La mejora de la educación y la cualificación de los portugueses fue uno de los pilares fundamentales del programa electoral del actual Gobierno. La Comisión Europea considera además la educación el gran reto luso.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005