La promotora inmobiliaria Alca terminará de restablecer mañana el suministro de agua potable a su grupo de viviendas en la urbanización roteña de Costa Ballena (Cádiz) donde el pasado año se suministró agua contaminada con restos fecales. Este incidente dio lugar al "al mayor brote infeccioso [por gastroenteritis] registrado en Andalucía", según reconoció el pasado verano el Servicio Andaluz de Salud (SAS). Los vecinos mantienen las denuncias contra la promotora y afirman tener miedo a beber de los grifos.
Doce meses después, una vez desinfectadas las tuberías y certificado el cumplimiento de las normas higiénicas establecidas por el SAS, se ha restablecido el suministro, aunque los vecinos reconocen que sufren "psicosis". "La mayoría no se atreve aún a beberla", aseguró ayer Juan Vázquez, presidente de la asociación de vecinos.
Los residentes se quejan de que nadie les ha enseñado los resultados de las nuevas analíticas que confirman el buen estado de las tuberías y anunciaron que "mantendrán las denuncias presentadas contra la empresa promotora de las viviendas".
El SAS, aconsejó ayer a los residentes que recojan muestras de aguas de manera sistemática en las próximas semanas y las sometan a nuevos análisis para comprobar el correcto funcionamiento de la red. El Servicio de Salud recordó que, al tratarse de una instalación privada, la labor de mantenimiento corresponde a los propietarios, una vez que los técnicos de la administración pública han autorizado el enganche.
Los estudios realizados tras el brote de gastroenteritis del pasado año demostraron que, por error, la red de suministro de las viviendas había sido conectada con la tubería de desagüe de la depuradora de la urbanización, destinada al riego de los jardines. Hasta los grifos llegó entonces agua que, según las analíticas, presentaba altas concentraciones de restos fecales humanos procedentes de la planta de tratamiento.
"En esta ocasión se han adoptado todas las medidas de seguridad posibles", aseguró ayer Juan Vázquez. En cada conexión de la red han sido instaladas válvulas antirretorno, que impiden el reflujo del caudal. Además, se han montado contadores de seguridad, que garantizan el origen del suministro. "Son precauciones que ahora sí se han tomado, pero que, cuando fueron entregadas las células de habitabilidad de las viviendas, no fueron exigidas", comentó el portavoz vecinal.
El proceso de normalización ha sido lento. Los primeros intentos por sanear las tuberías infectadas fracasaron dada la alta concentración de agentes contaminantes que presentaba el sistema. La promotora decidió cambiar la red.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006