Barcelona tendrá en los próximos días un nuevo espacio de acogida integral para los denominados sin techo. El centro, ubicado en la Zona Franca, dará servicio durante las 24 horas a unas personas que suelen dormir al raso y cuya reinserción social es más que compleja. Las 120 plazas de noche -50 de día- implicarán el cierre del centro que ahora opera en la Mar Bella, y que dispone de 100 plazas sólo en horario nocturno.
Los operarios ultimaban ayer los detalles para poner a punto la instalación, que ha costado 1,5 millones de euros y ocupa un módulo prefabricado en una zona industrial de difícil acceso. Además de alojamiento y un plato sobre la mesa, los indigentes que acepten dirigirse a la Zona Franca tendrán duchas, dispondrán de atención social y sanitaria y podrán participar en talleres lúdicos. El concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Barcelona, Ricard Gomà (ICV), explicó que los sin techo son al principio reticentes a integrarse en las redes de asistencia social, aunque al final la tarea de los educadores de calle suele dar frutos.
Al centro de Zona Franca, que será gestionado entre la Cruz Roja y la fundación Sant Pere Claver, se sumará en septiembre un nuevo equipamiento. Estará situado en Sant Gervasi y contará con 60 camas. En total, Barcelona dispondrá de 586 plazas, a la espera de que pueda construirse el centro previsto en el distrito de Horta-Guinardó, al que también se oponen los vecinos contrarios a la narcosala de Vall d'Hebron.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006