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El consumo de energía en julio bate el récord histórico en verano

Se distribuyó un 9% más de electricidad respecto a 2005

La ola de calor sigue elevando los registros del consumo eléctrico. El pasado mes de julio, la demanda de luz se elevó un 9% respecto al mismo mes de 2005, un aumento significativo, según Iberdrola. La utilización masiva de los aparatos de refrigeración, impulsada además por el aumento de la población flotante, es la causa de esta demanda. En julio se registró el mayor consumo de electricidad de verano.

El crecimiento de la energía distribuida durante el pasado mes fue notablemente significativo, con un consumo medio de 2.717 gigavatios por hora. En julio de 2005, esta cifra fue de 2.494 gigavatios a la hora.

Las sucesivas olas de calor que azotan a todo el territorio peninsular y que han disparado las temperaturas, especialmente en la Comunidad Valenciana, empujan a los residentes a permanecer enchufados a aparatos refrigerantes, como el aire acondicionado o los ventiladores, durante las horas centrales del día y parte de la noche. Sin embargo, pese al tirón de la demanda doméstica, el consumo eléctrico en lo que va de verano todavía no ha superado los indicadores alcanzados el pasado 30 de enero, una de las jornadas más gélidas del invierno. No obstante, la estadística que arroja un 9% más de consumo eléctrico respecto al mismo mes de julio de 2005 es, según interpretan fuentes de Iberdrola, un valor "bastante" elevado.

A tenor de los datos facilitados ayer por la compañía eléctrica, durante el pasado mes de julio, las tres provincias experimentaron récords absolutos de consumo de luz con significativos crecimientos porcentuales respecto al mismo mes del año precedente. Valencia llegó a alcanzar los 1.288 gigavatios, frente a los 1.181 de julio de 1005, un 10% más. En Castellón, el aumento fue de un 11% (se pasó de los 398 gigavatios hora del pasado año frente a los 443 de este julio). En la provincia de Alicante, la situación es mimética al resto del territorio valenciano, con un crecimiento de un 8,5%. Los residentes en Alicante pasaron de consumir 915 gigavatios a la hora el pasado año a los 993 de este julio. Los días 24, 25 y 26 del pasado mes, coincidiendo con las jornadas más bochornosas, fueron los de mayor demanda energética. Los últimos datos arrojan, por tanto, que el acumulado anual de distribución energética en la Comunidad Valenciana supera en lo que va de año el 3,3% del consumo con respecto al mismo período del año anterior.

Jorge Olcina, responsable del Laboratorio Meteorológico de la Universidad de Alicante, señala que este año se sufre el verano más caluroso desde 2003. Según el experto, la brisa litoral apenas es perceptible, extremo que explica la sensación térmica de calor extremo y de bochorno. No obstante, las altas temperaturas actuales no superaron las registradas hace tres años, fecha en la que la Comunidad Valenciana experimentó los registros más altos de las últimas tres décadas. En verano de 2003, poblaciones como Xàtiva y Llíria superaron los 46 y los 45 grados, respectivamente.

Por otro lado, la Generalitat informó ayer de que la Comunidad Valenciana cuenta con una potencia eléctrica de 8.300 kilovatios procedente de la energía solar, cifra que representa el 16% del total instalado en España. De esta forma, la valenciana, a pesar de suponer tan sólo un 5% del territorio nacional, se convierte en la cuarta autonomía con mayor uso de la energía fotovoltaica.

Apagones en Alicante

El aumento acusado del consumo genera sistemáticos problemas de abastecimiento para los usuarios. En las últimas semanas se han producido cortes de luz intermitentes en la costa alicantina, especialmente en el centro de la ciudad de Alicante. Las incidencias se registraron en las líneas de baja tensión que afectan a millares de usuarios.

No obstante, el notable aumento del consumo eléctrico durante julio no acarreó, sin embargo, excesivos problemas. Hasta la fecha, no se han reproducido los apagones que en estíos anteriores afectaron a amplias zonas, sobre todo en la costa alicantina. Unas deficiencias que enervaron a la patronal turística por el daño que ocasionaba a su imagen de marca como punto de destino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006

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