Manuel López Obrador y sus seguidores comenzaron ayer una peregrinación en demanda de un recuento total de los votos de las presidenciales del pasado 2 de julio. Desde los 47 campamentos instalados por la coalición izquierdista desde hace más de una semana en la Ciudad de México, las olas de inconformes con los resultados electorales se dirigían al sur, hasta las puertas del Tribunal Electoral, con una misión: presionar para que haya un recuento "voto por voto, casilla por casilla" [mesa por mesa]. Allí, López Obrador había convocado a las siete de la tarde, hora local (madrugada en España), una de sus "asambleas informativas".
El líder izquierdista, quien ha rechazado los cómputos del Instituto Federal Electoral que dieron la ventaja al conservador Felipe Calderón, así como la decisión del tribunal de realizar un recuento parcial, radicalizó el domingo su discurso ante miles de sus seguidores reunidos en la plaza de El Zócalo: "No nos vamos a rendir, no vamos a hacer a un lado nuestras convicciones".
Ni López Obrador ni sus portavoces han determinado cuánto tiempo durará su "resistencia civil", pero parece que se prolongará hasta después de que el tribunal dé su fallo sobre las elecciones, y los magistrados tienen hasta el 6 de septiembre para hacerlo.
En concordancia con la estrategia peregrina, el secretario general del Partido de la Revolución Democrática (PRD, que dirige López Obrador), Guadalupe Naranjo, anunció que las huestes lopezobradoristas seguirán al presidente Vicente Fox por dondequiera que ande, para hacerle ver "con cartulinas, con mantas, con cuidado, una consigna firme: queremos voto por voto, casilla por casilla". Y amenazó: "Que sepan, esto apenas comienza. Quienes pensaron que el tribunal tenía palabras mágicas [...] están muy equivocados. No nos conocen, vamos a engrandecer este movimiento y vamos a ganar la democracia para este país".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006