Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Imágenes del exterminio nazi

La exposición de fotografías 'Mauthausen. Crónica gráfica' rememora el horror de los campos de concentración

En agosto de 1938 se fundó el campo de concentración de Mauthausen, una gran fortaleza a la que con el paso del tiempo le correspondió el dudoso honor de ser el centro de exterminio nazi más importante en territorio austriaco. Su ubicación, a 170 kilómetros de Viena y a 14 de Linz, fue determinada por un factor económico: explotar las canteras de la zona con la fuerza de trabajo de los deportados. En Mauthausen, se acababa con los prisioneros a base de un trabajo agotador, hambre y maltrato continuo. Aún así un grupo de republicanos españoles consiguió sobrevivir al horror del campo de concentración. Entre ellos estaba el catalán Francesc Boix, al que después de trabajar en el departamento de identificación del campo, le quedaron fuerzas para realizar un reportaje gráfico sobre la liberación de Mauthausen y declarar como testigo en los procesos de Nuremberg y Dachau contra los dirigentes nazis. Las fotografiás tomadas entre 1940 y 1945 sirvieron entonces como prueba de cargo por crímenes de guerra. Ahora forman la exposición Mauthausen. Crónica gráfica que permite rememorar el horror de la vida de los prisioneros, la normalidad con la que posaban ante las cámaras los oficiales de las SS y el fin de la pesadilla con la entrada de los tanques estadounidenses en mayo de 1945.

Mauthausen. Crónica gráfica se inauguró ayer en el Museo de la Paz de Gernika (Plaza Foru, 1. Hasta el 15 de octubre), con medio centenar de imágenes captadas por los responsables del servicio de identificación del campo de concentración y una veintena de las fotografías realizadas por Francesc Boix. La exposición ha sido organizada por el Museo de Historia de Cataluña, que en 1996 recibió los archivos históricos de la Asociación Amical de Mauthausen de España. Entre aquellos fondos estaban los negativos salvados de los campos de concentración nazis por los republicanos españoles.

La exposición comienza con las fotografías tomadas durante el proceso de construcción del campo de Mauthausen a partir de 1940. Los patios, los barracones destinados a los prisioneros y los edificios utilizados por los agentes de las SS no muestran señales externas de su siniestro destino. Una colección de fotografías de la vida cotidiana de oficiales y soldados de las fuerzas nazis a cargo del campo muestra la otra cara de la deportación. Hay retratos de los uniformados, con una sonrisa complaciente, fotos en grupo y en disciplinada formación e imágenes que documentan la visita a Mauthausen de Heinrich Himmler, el jefe supremo de las SS.

El dramatismo de la vida de los deportados en el campo se va acentuando con la visión de hombres cubiertos con harapos, jóvenes ucrananianos demacrados, que eran obligados a realizar ejercicios de gimnasia desnudos, y las canteras de las que debían trabajar. La muerte se hace explícita en las fotografías de los detenidos que fueron ejecutados.

El final del terror de Mauthausen llegó en mayo de 1945 con la liberación del campo por las tropas aliadas. Las fotografías tomadas por Francesc Boix muestran a sus compañeros republicanos fusil en mano, posando en grupo bajo la bandera republicana y a los tanques estadounidenses recibidos en el campo por una gran pancarta en la que se leía en castellano, inglés y ruso "los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras". La crónica gráfica avanza hasta los juicios que sentaron el banquillo de los acusados a los oficiales responsables de los campos de concentración. El doctor Krebsbach ya no aparece con el uniforme nazi que lucía en las fotos de los años de poder como oficial médico de las SS en Mauthausen, sino con el número 55 que le identificó en el proceso de Dachau. Fue condenado a muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006