Los jóvenes de Catoira (Pontevedra) celebraron el domingo pasado la tradicional romería vikinga, que rememora la presencia de los piratas nórdicos en las rías gallegas en la Alta Edad Media y la fallida invasión de Santiago. Cientos de personas se congregaron en la desembocadura del río Ulla para observar el drakkar que transporta a los jóvenes de la localidad disfrazados de vikingos, en una fiesta que se celebra desde 1961. Al pisar tierra, vikingos y cristianos reproducen una batalla en la que la sangre se sustituye por vino tinto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006