Lo mejor, si hay medusas a la vista, es mantenerse fuera del agua. Pero si se produce el contacto con las células urticantes -la llamada picadura- hay tres consejos que pueden servir para casi cualquier tipo de medusa: retirar, con guantes o pinzas, cualquier resto que haya quedado adherido; lavar la zona con agua salada y aplicar hielo (envuelto en un paño limpio o en una bolsa) durante 15 minutos.
Lo que no debe hacerse es rascarse o frotarse, ya que así se activa la circulación y se expande el veneno. También debe evitarse lavar con agua dulce. El hielo no se debe aplicar directamente, porque hay riesgo de que, aparte de la picadura, se queme la piel.
Hay que tener en cuenta que las medusas que aparecen en la arena de la playa no dejan de ser urticantes hasta pasadas por lo menos 24 horas. También que en las zonas donde rompen las olas, las salpicaduras pueden llevar restos de tentáculos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006