La temperatura del agua en algunos puntos de la costa mediterránea española aumentó de 22 a 30 grados entre el 8 y el 26 de julio, según los datos obtenidos por satélite y hechos públicos por la Agencia Europea del Espacio (ESA).
Una semana después, el 3 de agosto, la temperatura del agua entre Almería y Cataluña seguía superando los 27 grados, y en la costa de Murcia, la Comunidad Valenciana y Tarragona, así como en las islas Baleares, la temperatura llegaba a los 30 grados centígrados. Este aumento se corresponde con el hecho de que el mes de julio fue extremadamente cálido en toda España, según informó la semana pasada el Instituto de Meteorología.
Jorge Olcina, catedrático de la Universidad de Alicante, ha comparado la situación actual con la del verano de 2003, cuando se registró una prolongada ola de calor, informa Efe. Aunque recordó que no existe una relación directa con la gota fría al término del verano, sí observó que las elevadas temperaturas provocan una mayor evaporación de agua del mar y por tanto mayor riesgo de tormentas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006