El PSE ha decidido colocar a su secretario general y presidente del grupo parlamentario, Patxi López, en primera fila a la hora de medirse con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, en la tribuna del Parlamento. Su papel como jefe de filas del primer partido de la oposición se ha visto relegado por el protagonismo que ha buscado y conseguido la líder del PP vasco, María San Gil, siempre con el proceso de paz, el soberanismo o las cuestiones identitarias como objeto. El PSE piensa huir de ese terreno y centrar su oposición y la actuación de López en la gestión del Gobierno.
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El líder socialista no se ha prodigado precisamente hasta ahora en intervenciones en la Cámara, algo que resulta especialmente llamativo frente a la actividad interpeladora que ha desplegado San Gil.
Hasta hace un mes, con el estreno de esta incipiente nueva práctica, López se había medido con el lehendakari en apenas tres ocasiones: el debate de investidura de junio de 2005, en el que fue candidato; una interpelación y la correspondiente moción instando a Ibarretxe a encabezar el diálogo social ante la crisis de los órganos de encuentro, y el debate de política general del pasado septiembre.
Sólo en otras dos ocasiones ha intervenido personalmente en el Parlamento, una de ellas, en un debate propiciado por San Gil sobre la entrevista que mantuvieron el lehendakari y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2005. López advirtió entonces a la presidenta del PP vasco de que los socialistas no la secundarían en la propuesta por considerar que el emplazamiento al lehendakari escondía el objetivo de atacar al Gobierno central a través de persona interpuesta, como aprovechaba para hacer lo mismo sus interpelaciones semanales a Ibarretxe.
La quinta intervención de López fue en el debate de las enmiendas a la totalidad a los presupuestos de este año, en diciembre de 2005. El PSE retiró al final su enmienda al alcanzar un acuerdo con el Gobierno.
Así, el líder socialista ha sido una figura más bien ausente de la tribuna de la Cámara, hasta el punto de que algún portavoz del tripartito le recriminó por ello en una ocasión.
Sin embargo, desde principios de noviembre, López ha incrementado de forma notable su actividad en la Cámara, hasta el punto de haber igualado en tres semanas el número de iniciativas realizadas durante todo el año y medio anterior.
Fue él en persona quien, a principios de noviembre, subió a la tribuna para fijar la posición de su grupo ante una iniciativa del tripartito sobre el derecho de autodeterminación, que coleaba desde el referéndum en Montenegro en mayo pasado.
Carencias y propuestas
La semana siguiente se midió con el lehendakari en una interpelación sobre el reparto de competencias entre el Gobierno y las instituciones forales y locales, consecuencia de la cual es una moción que se debatirá el próximo día 22. López ha firmado la semana pasada un nuevo emplazamiento a Ibarretxe, ésta vez sobre el incumplimiento de las indicaciones del Protocolo de Kioto sobre la emision de gases de efecto invernadero.
El dirigente socialista asegura en esa interpelación que el Ejecutivo "camina en sentido contrario a los compromisos internacionales" y triplica los límites fijados por dicho protocolo, pese a sus numerosas declaraciones de intenciones y firma de acuerdos.
Detrás de este incremento del protagonismo del secretario general del PSE hay una decisión que fuentes de la ejecutiva y del grupo parlamentario socialistas confirmaron a este periódico. Se trata de sacar a la Cámara vasca de la espiral de los debates identitarios o relativos al terrorismo-antiterrorismo, que polarizan la pelea entre el PP y el PSE, y abrir una línea de cuestionamiento de la gestión del Gobierno en términos domésticos, que ponga en evidencia tanto sus carencias como las propuestas socialistas.
El PSE piensa que el cruce de argumentos repetitivos sobre las cuestiones en las que los populares basan su oposición beneficia al Gobierno de Ibarretxe y le procura aliados en las dos formaciones abertzales susceptibles de respaldarle: EHAK y Aralar. Mientras, las políticas sectoriales pueden abrir un hueco donde los socialistas logren, y de hecho ha ocurrido ya en varias votaciones, escorar hacia su posición de censura al Ejecutivo los apoyos, singularmente el de Aralar, que es decisivo a la hora de infligir derrotas al tripartito.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006