1. La alta abstención se debe, en primer lugar, a los errores de la propia Junta, que convocó el referéndum una semana antes de la fecha límite permitida, renunciando a convocarlo en día laborable o en sábado; dando una relevancia menor a los debates en los medios públicos y situándolos en un horario intempestivo; favoreciendo polémicas innecesarias con la campaña institucional y, sobre todo, no enviando a cada casa al menos un ejemplar del nuevo Estatuto de Autonomía. Un segundo grupo de razones están vinculadas al proceso de debate sobre el Estatuto. El lenguaje y el mensaje ambivalente del PP durante toda la campaña ha sido la mejor prueba de que sus dirigentes no han correspondido con lealtad al esfuerzo que realizaron PSOE e IU para incorporarlo al consenso. Chaves y el PSOE han confiado excesivamente en la fidelidad de sus votantes. La ausencia de información y pedagogía política sobre el texto, el empacho de bulla y de polémica entre los partidos mayoritarios y la certeza de su aprobación han contribuido no poco al distanciamiento de los ciudadanos. Y ello apunta a las razones más profundas: nuestra democracia muestra síntomas de que aumenta cada vez más la distancia entre los ciudadanos y sus representantes. Es urgente y necesario recuperar la Política, con mayúsculas, y avanzar hacia una democracia participativa.
2. En cualquier caso, el nuevo Estatuto de Andalucía ha sido refrendado por el 90% de los votantes que ejercieron su derecho y su deber democrático, lo que le otorga toda la legalidad y la legitimidad que establece nuestro ordenamiento jurídico y nuestro sistema político. A partir de ahora, su credibilidad aumentará tanto más cuanto más pronta sea su ejecución.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de febrero de 2007