Por segundo año consecutivo, los creadores de moda catalana han presentado sus últimos trabajos en un showroom parisino, concretamente en la galería Nikki Diana Marquardt, vecina a la plaza de los Vosges. La fórmula viene a sustituir, por lo que respecta a la difusión internacional del diseño catalán, a la Pasarela Gaudí. De entre las 14 marcas y diseñadores presentes, sólo Josep Font y Jesús Castro tienen la oportunidad de protagonizar un desfile.
El evento, según la Generalitat, cuesta un 75% menos que la Pasarela Gaudí
Además de Font y Castro, los seleccionados en esta ocasión han sido Boba, Cecilia Sörensen, Gori de Palma, Lucía Blanco, Mariana Méndez, Miriam Ponsa, Oscarleón, Parnasse, Suzanne Hergenhahn, Teresa Helbig, The Avant, Txell Miras, Zazo&Brull.
"Se trataba de mejorar la eficacia del dinero invertido por la Administración", explicó ayer el conseller de Comercio, Consumo y Turismo, Josep Huguet, a la hora de justificar la opción del showroom en París frente a los tradicionales desfiles de la bautizada Pasarela Gaudí. Para Huguet había una evidencia: "la incapacidad de atraer la prensa internacional hasta Barcelona". Y ante ello, la solución adoptada, aunque no es definitiva, parece ir en la buena dirección: "De entrada, la Pasarela Gaudí costaba bastante más de dos millones de euros y no tenía la menor repercusión fuera del mercado interior. Este año, en el showroom, hemos invertido 484.000 euros y tenemos anunciada la visita de más de un centenar de extranjeros y de 350 personas y empresas potencialmente interesadas en comprar".
Hacerse un hueco en París no es fácil y de ahí que Huguet afirme que está dispuesto a "mantener la iniciativa hasta 2009. Entonces habrá que hacer balance. El año pasado concretamos 37 encargos por un valor de 80.000 euros. Vamos a ir a más".
Para el director de la operación, Vicenç Mustarós, hay otros factores a valorar: "con este evento estamos promocionando un intangible, como es la etiqueta moda Catalunya y los beneficios de la operación no son inmediatos. El conjunto de creadores que vino el año pasado a París han visto mejorar sus ventas en un 54%. Es imposible saber qué parte de ese porcentaje corresponde al showroom, pero está claro que no es ajeno a la progresión".
La catalana-finesa Cecilia Sörensen, responsable de una muy bella colección hecha en gran parte a partir de reciclaje de ropa, celebra la ayuda de la Generalitat. "En Finlandia no tenemos nada parecido. La Administración no te presta la menor atención. Y lo del showroom es mucho mejor que las ferias. Aquí la clientela viene a buscar creatividad".
La argentina Lucia Blanco, por su parte, explicaba que su trabajo había sido seleccionado "a partir de presentar un historial que tiene en cuenta tu capacidad para responder a desafíos industriales, el poseer una tienda y el proponer productos de calidad e innovadores". Y entre ellos los tejidos mezclados con acero o la utilización de láser para el corte de los mismos. "Intento conciliar los opuestos, los tejidos naturales con los tecnológicos, la inspiración en formas de pasado con una realización muy moderna".
Otra diseñadora, Clara Brull, pone de relieve su opción por el lino engomado, "por jugar con la texturas y la combinación de materias". También celebra la nueva manera de canalizarse la ayuda pública a la creación. Sólo Oscar León no tenía motivos ayer para sentirse esperanzado. En su stand no pendían ropas, sino unas fotografías y un cartel de contenido demoledor: "Mi colección ha sido robada al llegar a París". En efecto, el único diseñador que optó por los servicios de un transportista para llevar todas sus creaciones -el resto las ha trajinado en sus maletas- ha visto cómo los cacos se hacían con sus prendas para adolescentes inquietantes.
"La industria textil catalana tiene el handicap de fabricar ropas de muy poco valor añadido. La francesa, gracias a la moda y el prêt-à-porter, que significan más del 30%, resiste algo mejor a la crisis que la nuestra, en la que sólo el 4% son creaciones de diseñador" decía, a modo de conclusión, un sin embargo optimista Huguet.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007